La inesperada salida de María de los Ángeles Duarte de la Embajada de Argentina en Quito, a mediados de marzo pasado, provocó un impase diplomático entre Argentina y Ecuador, debido a que la exministra de Transporte y Obras Públicas abandonó el país sin cumplir la condena por el delito de cohecho. La situación derivó en la expulsión de los embajadores en Quito y Buenos Aires e incluso llegó a un intercambio de comentarios entre los presidentes Guillermo Lasso y Alberto Fernández. Sin embargo, cuatro meses después, los mandatarios reaparecieron juntos, sonrientes, y anunciaron que las relaciones se restablecieron y que designaron a nuevos embajadores.