Artemis II: viaje a la Luna 57 años después
Nunca se ha conocido el costo de estos viajes espaciales, pero deben ser sumamente costosos, pero igual el pueblo estadounidense lo paga.

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Cuando en 1995 el Alto Cenepa fue el escenario de una guerra internacional provocada por la falta de límites definitivos entre Ecuador y Perú, el escenario político en el vecino país del sur era electoral: un outsider ya desgastado por cinco años de gobierno y múltiples sospechas de corrupción, se afanaba por lograr la reelección y no tuvo reparos en abrazar el conflicto para “fomentar la unidad nacional”. Varios meses después, ese presidente peruano lograba la reelección con el 64 % de los votos y dejaba muy lastimado el diálogo mutuo.
Tras 31 años, la guerra es contra el narcotráfico y en la otra frontera, la del norte, donde otro presidente, colombiano y en el final de su mandato, desgastado él más que su tendencia, no aspira a la reelección, pero sí a dejar sentado en el puesto que ocupa a un coideario tan radical de izquierda como él. Y lo ha expresado abiertamente mientras hace campaña proselitista en poblaciones fronterizas.
(...), en dicha comisión con pruebas de cargo y descargo, se procesan la o las causales de remoción contra la autoridad...
Nunca se ha conocido el costo de estos viajes espaciales, pero deben ser sumamente costosos, pero igual el pueblo estadounidense lo paga.
Nunca se ha conocido el costo de estos viajes espaciales, pero deben ser sumamente costosos, pero igual el pueblo estadounidense lo paga.
