Mauro es enemigo de todo lo que es comida sofisticada, desconfía de lo que llaman platos gourmet. Para él la cocina es trabajar como antaño, con productos frescos, sin complicaciones...”. Existe total coherencia entre el restaurante y su dueño. Mauro llegó a Guayaquil, se enamoró de su esposa Ana Lucía, decidió quedarse. Formó una linda familia y se muestra orgulloso de sus hijas cuya fotografía adorna el menú Considera que Ecuador es su segunda patria, dice que ha conocido gente muy linda y formado sólidos lazos de amistad. Después  de trabajar en una pizzería (Policentro) y colaborar con Enrico Cardelli (aclara que nunca fue socio)  inauguró  La Carbonara, donde ahora se halla La Balandra. El sitio prosperó durante once años, pero vinieron los problemas de salud. Una cirrosis  tuvo a Mauro al borde de la muerte, mas logró superar la adversidad.Su nombre completo luce bastante romántico, pues se llama Mauro Balestra Innamorati. Es enemigo de todo lo que es comida sofisticada, desconfía de lo que llaman platos  gourmet. Para él la cocina es trabajar como antaño, con productos frescos, sin complicaciones, mantener precios abordables. Una pareja  comiendo platos de pastas y bebiendo gaseosas gastará 23 dólares. Me causa gracia comparar con lo que pagué para tres personas con una botella de vino en 1999: fueron 500 mil sucres. Pero ¿cuánto valía un dólar en aquel entonces? Un buen filete a la pimienta a los cuatro fromaggi o al coñac, un risotto con funghi (champiñones muy perfumados de Cotopaxi) constituyen  actualmente excelentes opciones, los precios son inferiores a los de cualquier otro sitio. Las entradas incluyen conchitas a la parmesana, mariscos de todo tipo, mejillones, calamares, camarones, pulpo o un mixto. Pero están también los embutidos italianos, prosciutto, salami, mortadela. Podrán saborear todo tipo de pastas. Mauro elabora sus productos, menos el espagueti, pues no tenemos todavía en Ecuador la calidad de sémola que permite la calidad importada. Creo que el  éxito de Mauro se debe a la relación calidad-precio, a la seriedad que se convirtió en tradición, a la gentileza del dueño que convierte a sus clientes en amigos. No llamó a su sitio restaurante sino spaghettería y pizzería. La carta de vinos muestra que la idea correcta no es triplicar los precios para aumentar las utilidades sino incentivar al cliente para que acompañe su plato predilecto con la botella adecuada. Un Montes Reserva cuesta $ 24,90 y el vino de la casa $ 13,90, mismo precio que el litro de sangría. Los italianos como el Valpolicella, el Chianti o el Verdicchio quedan en $ 23,90. Dice Mauro que solo el 20% de sus clientes consume licores. Los demás optan por gaseosas o jugos frescos. Todo lo que es lasaña, ravioles, tortelloni, canneloni, agnolotti se hacen con pasta elaborada en casa. La carta incluye muchos platos de pescado, catorce tipos de risotto, quince variedades de pizza. Entre los postres recomiendo el semifrío de limón, el dulce de tres leches y el tiramisú. Epicuro recomienda Benvenuti Da Mauro para las familias. Los fines de semana representan una gran afluencia de gente. Hay una amplia capacidad de estacionamiento en la calle. Benvenuti Da Mauro: Diagonal 404 entre Bálsamos y Dátiles. Telf.: 238-2735.