Aterciopelados, la banda colombiana liderada por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, forma parte del cartel del Amores Tóxicos Tour 2025, junto con los venezolanos Caramelos de Cianuro y los ecuatorianos Verde 70, que llegará al Ágora de la Casa de la Cultura de Quito este sábado, 22 de marzo.
Por este motivo, conversaron con este Diario de temas que conectan la música con la realidad mundial como el feminismo, cómo la música puede o no cambiar el mundo, entre otros.
Han venido tantas veces a Ecuador durante sus más de 30 años de trayectoria que dudaron un poco al mencionar cuál fue la primera, pero confesaron sentirse muy cómodos aquí, incluso haberlo tomado como un destino en épocas de vacaciones. Andrea Echeverri mencionó que “no hay mucha diferencia entre los ecuatorianos y los colombianos, es como sentirse en casa”.
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Sus más recientes trabajos, ‘Apocalipsis’ y ‘MOR’, han sido publicados en este 2025. ¿Se sienten más creativos que en otras épocas?
A: Yo creo que igual, pero uno sí está más armadito, como más estructurado. Me parece que las cosas tienen más profundidad, precisamente porque uno ha tocado el mismo tema de muchas maneras lanzarse a hacer una nueva canción no es fácil. No podemos estar repitiendo las mismas cosas, hay que ofrecer otros puntos de vista. Yo me siento orgullosa del disco que estamos haciendo ahora porque han sido años de trabajo, además hicimos lo de El Dorado (en vivo), que fue lo que se ganó el Grammy Latino y eso nos tomó más de dos años de nuestra vida.
Ahora cada uno tiene su propio estudio, trabaja algo, lo vuelve a regrabar, va puliendo la idea.
Tal vez eso los motiva a llevar un trabajo más elaborado antes del final.
A: Creo que así fue desde siempre. En una carrera como esta uno no está haciendo un trabajo, es como terapia. Como querer cambiar al mundo, aunque ¿qué puede hacer uno con una cancioncita?, pero también hay canciones que a uno también lo pudren, así que hay que hacer algunas que nos hagan florecer.
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Bob Dylan solía decir: ‘Una canción no puede cambiar el mundo, pero sí puede cambiar el mundo de una persona que puede cambiarlo’.
A: Por ahí es la vaina. En mi caso, tengo una hija de 22 años. Muchas de esas canciones nacen porque ella me dice: ‘Mami, haz una canción sobre eso’, y es porque la presión es fuerte, cada vez más violenta.
Su nueva música me parece un poco introspectiva y onírica, ¿de dónde viene esta idea?
H: Creo que cada uno tiene sus momentos oníricos, sus momentos activistas y por eso van saliendo canciones de ese tipo. Tenemos libertad para poder escribir de lo que estemos sintiendo, de algo que nos motiva. Por eso vienen canciones de humor, críticas que analizan la geopolítica y algunas especialidades que tenemos como lo femenino, crítica a la industria musical y el papel de la mujer en ella, lo ambiental. Unirnos y no dejar separarnos. El tema cósmico, como Agradecida, que es con Gustavo Santaolalla y Camila Moreno. También está Apocalipsis, que es un poco más melancólica o realista, pero que plantea a tener siempre como respuesta y solución al amor.
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En una época para Aterciopelados el rock protesta era su zona de confort, ¿cómo salir de esta luego de todos estos años?
A: Yo no conozco la zona de confort (entre risas). Uno tiene momentos de felicidad y orgullo cuando ve los resultados, pero no es como si tuviera dominado todo. En general, yo soy tímida e insegura… Hago las cosas, aunque tenga miedo de hacerlas. Ahí hay un proceso muy importante. Para mí no es confortable subirme a un escenario y que todo el mundo me esté mirando o saber que aquí (en la entrevista) me estén filmando, porque igual no me peiné. No hay confort acá.
Hacer canciones es algo muy innato. No es como si estuviera todo el tiempo escribiendo, pero hay momentos en los que quiero hablar. Yo, como mujer, como habitante de un cuerpo femenino siempre me siento muy violentada y cada vez más. Ahora en los camerinos de los festivales todo es puro bailarín en poca ropa, y pues, me pregunto, ¿los músicos qué se hicieron? (entre risas). Entonces no hay confort en ninguna parte. Todo eso hace que siempre tenga que escribir una canción, aunque sea el mismo tema de mira la esencia y no las apariencias, pero sigue habiendo la necesidad de hablar de eso.
H: Creo que sí, nosotros nos atrevemos a seguir sacando canciones y decir las cosas, pero quizás eso puede ser una zona de confort. Tal vez salir de esta podría ser intentar de hablar de otras cosas como crecer o hacerse viejo…
¿Cómo se sienten ustedes al salir de gira en estos momentos en los que el mundo está tan difícil?
A: Yo creo que los conciertos son algo cada vez más poderoso, no solo por la situación caótica, sino por la información que uno recibe del bichito este (señalando un celular). Tú ahí puedes escuchar no sé cuántas canciones, una cosa que uno queda como frío, pero ya hablar de música en vivo es algo muy importante y poderoso.
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H: Son tiempos poderosos, retadores… Apocalípticos (más risas). Nuestra canción Apocalipsis se refiere justamente a eso. No sé si eso es lo que está pasando con esa cantidad de conciertos, festivales que son muy caros. Hay una sobreoferta, pero la gente quiere seguir yendo, disfrutar, vivir esa experiencia, no importa si se endeuda. Tampoco es que sean canciones que hablen sobre lo que está pasando, pero de pronto el desfogar y bailar, disfrutar… Tal vez olvidarse de lo que está pasando en el mundo.
Estamos atravesando un momento de transformación, de cambio, que pienso que es positivo, dentro de todo.
¿Cuál es la nueva producción de Aterciopelados?
El grupo presentará su nuevo disco Genes rebeldes el viernes 4 y sábado 5 de abril en el Teatro Mayor de Bogotá, con un concierto en vivo en el que fusionarán rock, electrónica y blues con géneros latinoamericanos. (E)