Se ha comenzado a escribir poesía, artículos deportivos y noticias de negocios con programas informáticos.
Quizá todo salga bien. De ser así, me pueden apuntar como alguien que promete aplaudir.
Comencé a escribir una columna en la noche del día de las elecciones que empezaba con las palabras de un inmigrante, mi amiga Lesley Goldwasser, quien llegó a Estados Unidos procedente de Zimbabue en 1980.
Me ha llevado algún tiempo conseguir precisar con exactitud qué etiqueta política describe mejor a Donald Trump mientras acaba su campaña presidencial gruñendo y espetando. Creo que por fin la tengo: Donald Trump es un “extranjero legal”.
¿Hemos estado aquí antes? Ya sé: se siente como si internet, realidad virtual, Donald Trump, Facebook, la secuenciación del genoma humano y máquinas que pueden razonar mejor que la gente constituyeran un cambio en el paso del cambio sin precedente.
Quiero hablar hoy acerca de la horrenda tragedia humana de Orlando.
A lo largo de los últimos años hemos recibido el obsequio de diversas “revoluciones de Facebook”, desde la Primavera Árabe y Ocupa Wall Street hasta los zócalos de Estambul, Kiev y Hong Kong, todas alimentadas por medios sociales.
Si visita el sitio de The Guardian en internet últimamente, puede encontrar una sección que está catalogada simplemente como “Protesta”.
Yo tenía expectativas bajas por la reunión de Naciones Unidas sobre el clima aquí y cubrí todas ellas, espléndidamente. Lo digo sin cinismo.
Hoy hablaré sobre los atentados en París, pero antes de hacerlo, quiero compartir dos artículos noticiosos aquí, en caso de que se los hayan perdido: Nació la primera cría de un camello clonado en un centro de investigación en Dubái y una nueva empresa local de taxis está compitiendo con Uber en el mundo árabe.
En el análisis del New York Times sobre la nueva e importante historia de Dennis Ross, el negociador estadounidense en Oriente Medio, sobre las relaciones entre Israel y Estados Unidos, ‘Condenado a tener éxito’, un revelador momento en la víspera de la conferencia de paz de 1991 en Madrid captó mi atención.
Habiendo observado todos los debates y visto a toda esta gente postulándose para presidente, no puedo reprimir el pensamiento de ¿por qué habría alguien de querer este empleo ahora? ¿Se dan cuenta ustedes de lo que está ocurriendo allá afuera? El cabello de Barack Obama no ha encanecido anticipadamente por nada. Quiero decir, está muy bien el Air Force One, pero viene con Afganistán, ISIS y la Delegación Republicana de Libertad; eso sin mencionar a mucha gente, lugares y cosas que se malogran al mismo tiempo.
El trato nuclear de Irán ya está cerrado... por parte de Washington.
Después de que Donald Trump propuso la construcción de un alto muro a lo largo de toda la frontera entre Estados Unidos y México, el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, para no ser superado, esencialmente dijo: Veo su muro y le aumento otro, declarando que también era “legítimo” considerar la construcción de un muro a lo largo de la frontera de 8.889 kilómetros entre Estados Unidos y Canadá.
El diario The Washington Post publicó un artículo la semana pasada acerca de aproximadamente 200 generales y almirantes retirados que le enviaron una carta al Congreso “exhortando a los legisladores a que rechacen el acuerdo nuclear de Irán, del cual afirman que amenaza la seguridad nacional”.
Normalmente, cuando tus principales rivales geopolíticos se están disparando en ambos pies, el manual militar dice que se debe dar un paso atrás y disfrutar del espectáculo.
Si no ponen fin a sus añejos conflictos, la Madre Naturaleza va a destruirlos a todos mucho antes de que ellos se destruyan mutuamente.
Empecé mi carrera como corresponsal extranjero en Beirut en 1979. No lo sabía en esa época, pero 1979 terminó siendo uno de los grandes años clásicos para las noticias internacionales, particularmente las de Oriente Medio.
Desde el momento en que Irán detectó que Estados Unidos estaba reacio a hacer uso de su abrumadora fuerza militar para restringir el programa nuclear de Irán –y eso se remonta a la administración de George Bush, que no quiso aceptar el derecho de Irán a un ciclo de combustible nuclear ni quiso estructurar una opción militar o diplomática para detenerlo– ningún trato perfecto que fuera contundentemente favorable para Estados Unidos y sus aliados surgiría alguna vez de negociaciones con Irán.
Una semana en la Academia Estadounidense de Berlín me deja con dos sentimientos contradictorios: uno es que Alemania actualmente merece un Premio Nobel de la Paz y el otro es que Alemania mañana tendrá que superar su pacifismo profundamente arraigado posterior a la Segunda Guerra Mundial y convertirse en una seria potencia activista en el mundo.
Si bien las relaciones entre Estados Unidos e Irán están consumiendo todo el oxígeno disponible esos días, y ciertamente son muy importantes para el futuro del Medio Oriente, las relaciones China-Estados Unidos son de vital importancia para el mundo entero.
Puedo pensar en muchas buenas razones para proceder con el trato nuclear con Irán, y puedo pensar en prácticamente el mismo número de razones para no hacerlo.
Se citaron las palabras de la exsecretaria de Estado estadounidense Hillary Rodham Clinton en marzo pasado, cuando dijo que el ataque del presidente ruso, Vladimir V. Putin, en contra de Ucrania, supuestamente en defensa de rusoparlantes allá, era justamente como “lo que hizo Hitler allá en los años 30”; usar a personas de origen alemán para justificar su invasión de tierras vecinas.
Nunca he sido seguidor de conferencias mundiales para resolver problemas, pero cuando leo que la administración Obama está organizando una Cumbre sobre Contrarrestar el Extremismo Violento para el 18 de febrero, en respuesta a los asesinatos de París, tuve una reacción visceral: ¿Hay alguna casilla en mis declaraciones fiscales que yo pueda revisar para que los dólares de mis impuestos no se destinen a pagar esto?
¿Por qué se forma la gente para venir a este país? ¿Por qué construyen embarcaciones con cartones de leche para navegar hasta aquí? ¿Por qué confían en nuestros diplomáticos y soldados en formas que no son ciertas para ningún otro país? Se debe a que somos un faro de oportunidad y libertad, y también debido a que estos extranjeros saben en los huesos que nosotros hacemos las cosas diferentes a otras grandes potencias en la historia.
El Estado Islámico evidentemente ha atraído a jóvenes musulmanes de todo el mundo a su violento movimiento para crear un califato en Irak y Siria.
Desde aquel despertar árabe a fines del 2010, Estados Unidos ha cojeado de una respuesta estratégica a otra. Intentamos la decapitación sin invasión en Libia; falló.
El Estado Islámico ha acompañado su brutal toma de amplias franjas de Irak y Siria con el secuestro y la decapitación de periodistas.
Un funcionario iraquí me contó esta historia hace poco tiempo.
Hay tres cosas en la vida que no debemos de hacer de manera ambivalente: casarse, comprar una casa e ir a la guerra.