Considero que el Gobierno de Daniel Noboa puede acreditarse varios logros durante los últimos meses:
1.- Parece muy firme su decisión de combatir los ilícitos más peligrosos, como son las actividades narcodelictivas y las mineras, que parece actúan en conjunto. La declaración de guerra interna junto con el toque de queda han dado buenos frutos. Hemos visto caer en prisión a algunos dirigentes de las mafias y destruir bocaminas para la extracción de material aurífero. Lo malo es que tales actividades seguirán mientras los hedonistas del “primer mundo” consuman y demanden toda clase de estupefacientes.
2.- En el delicado tema de la frontera norte, no se ha podido comprobar una acción firme contra las actividades ilícitas por parte del Gobierno de Gustavo Petro y, al contrario, se han visto grandes plantaciones de cocaína cerca del límite con Ecuador. Un guerrillero curtido siempre seguirá sus profundas convicciones y poco hará para combatir a sus antiguos compañeros, así tengan nombres distintos.
3.- El Ejército nacional ha bombardeado bocaminas de los extractores de tierras auríferas y tal acción podrá ser disuasiva de nuevos trabajos de los mineros ilegales, o por lo menos logrará diferirlos.
4.- Los aranceles en el comercio con Colombia. No se ha logrado que el Gobierno colombiano combata a los guerrilleros que actúan en la frontera con Ecuador. Al señor Petro no le da la gana. Esperemos que el próximo presidente de ese país cambie su actitud y que se imponga el diálogo para resolver el asunto.
5.- También sobre los aranceles. El incremento no logró su objetivo principal y, al contrario, está perjudicando gravemente la economía de los habitantes de nuestras provincias norteñas y los transportistas. El Gobierno deberá cumplir la sentencia que lo obliga a derogarlos, dictada por una autoridad internacional según el Acuerdo de Cartagena. Este acuerdo es fruto de la necesidad de integrar las economías de los países que forman la Comunidad Andina. En el fondo, está el pensamiento del Libertador Simón Bolívar y su visión de estadista ya escrita en la célebre Carta de Jamaica, el año 1814. Él soñó con la unidad de las antiguas colonias españolas, para fortalecerlas y poder formar una gran nación que hiciera frente a las grandes potencias mundiales, como la Gran Bretaña y los Estados Unidos de América. Solos no somos nada. Unidos por lo menos seremos escuchados. Conste que expresamente he escrito “colonias españolas” por lealtad al pensamiento del Libertador. Él no consideró a Portugal ni a su colonia en América, el gran Brasil. Él fue hispanoamericanista. En el fondo subyace la realidad de que el gran mercado abarata el producto y nos hace más competitivos. No tiene sentido continuar con una política arancelaria que causa daño a importantes sectores de compatriotas, transportistas, comerciantes, industriales, y se impone el realismo político.
6.- Todos estos logros se deben a la lealtad de la fuerza pública, Ejército y Policía Nacional. El presidente es su comandante en jefe y los mandos cumplen honradamente con su deber constitucional de obedecer sus órdenes. El éxito está determinado por la unidad de conceptos y acciones. (O)














