Por un trámite médico burocrático, tuve que acudir al hospital Teodoro Maldonado Carbo del IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social). Escribo lo que vi en esa visita. Al llegar, las aceras llenas de vendedores de toda clase de cosas y baratijas, que obstaculizan el paso. Entré a un gran salón, despintado, sucio y caluroso porque el aire acondicionado no funciona. Había bastantes personas esperando, pero respetuosas de los turnos. En la sala de espera había una sola silla con las patas torcidas. Los baños apestan. Una enfermera educada me pidió datos porque no he tenido que usar los servicios médicos y el facultativo que me atendió estaba apurado y me dijo que hay que firmar un contrato con Solca para poder recibir la radioterapia que necesito. En esta era de la electrónica, hay que firmar un papel, cuando el facultativo se digne tenerlo listo.

También debo recibir otra terapia que, como no está en la lista obligatoria, debo pagarla de mi bolsillo y es costosa. Esto significa que, si usted no tiene algunos miles de dólares para el tratamiento, simplemente muere.

Pero debo hacer una aclaración y resaltar los excelentes servicios de Solca. Sus instalaciones son limpias, el aire acondicionado sí funciona. Tiene equipamiento de última tecnología. Los médicos, las enfermeras, las ayudantes son amables, cariñosos; su trato a los pacientes es de reconocer con las mejores palabras. Siempre estoy agradecido de esta noble institución guayaquileña, que se ha expandido con su acción benéfica por todo el país.

También tengo que decir que el hospital Vernaza de la Junta de Beneficencia ofrece servicios de la mejor calidad.

Dos instituciones guayaquileñas que demuestran la realidad de nuestro país. Ser atacado por una enfermedad grave y no tener recursos es una condena a muerte. Los servicios de salud del Estado y del IESS deben ser mejorados. Por muchos esfuerzos que haga la señora vicepresidenta, si no le asignan el dinero suficiente, y el Ministerio de Finanzas no le transfiere los fondos, no podrá tener buen suceso. La amistad y las buenas intenciones son eficaces cuando el dinero está disponible. Esto sí es posible cuando lo ordene el presidente Noboa.

El Estado debe cuidar la salud del pueblo, tanto porque la gente sana produce más y mejor como porque el trabajo es la fuente de la riqueza.

Será bueno que este Gobierno pague por lo menos parte de la inmensa deuda que tiene con el IESS y que haga un plan anual de pagos. La Asamblea Nacional debería dictar una ley especial para que se lo privilegie.

La conciencia social desde medianos del siglo XIX hasta el actual ha evolucionado mucho en favor de los trabajadores y mejorado merecidamente su condición. El capital en el fondo no es más que trabajo acumulado.

En virtud de que el IESS ¿recibe? más de una quinta parte del salario o sueldo de los trabajadores de todo el Ecuador, un elemental sentido de justicia distributiva obliga a sus directivos y empleados a dar los mejores servicios de salud. Su tarea es muy difícil y compleja. Les deseo mucha suerte. (O)