Yibrán Jalil Yibrán es un autor libanés de libros como El profeta y El loco y algunos más. Es genial cuando escribe sobre el trabajo, lo hace a su estilo poético y dice: “Cuando trabajáis, sois una flauta a través de cuya alma el murmullo de las horas se transforma en melodías, amar la vida a través del trabajo es estar iniciado en su más íntimo secreto, todo trabajo es inútil salvo cuando hay amor, porque el trabajo es amor hecho visible”.

A mi edad aún sigo trabajando porque me gusta mi trabajo de médico y comunicador social, porque los escogí con amor y porque me gustan. Ahora estoy a las cuatro de la mañana escribiendo sobre el trabajo, porque el trabajo con amor es la felicidad, es la dicha, no se sienten las horas. Trabajar con amor es hermanarse con la deidad y ver fluir el tiempo porque la vida es acción, nada está inmóvil sin trabajar, ni el átomo ni la célula ni el agua ni la luz ni el aire ni el fuego ni el mar, los ríos, todos en continuo trabajo, en continua acción, y el alma y el amor todos contribuyen a hacer posible lo que llamamos vida, todos pensando como la gran mente y la gran energía en donde nos fundiremos alguna vez.

El secreto es hacer lo que nos gusta, escoger el trabajo, la profesión que nos agrade, que nos haga feliz y nos convierta en esa flauta de la que nos habla Khalil y a través de la cual entonemos las más bellas melodías; y cuando algo nos gusta el esfuerzo no se siente. Yo me encerré nueve años a estudiar Medicina en Cuenca y cuatro años Comunicación en Guayaquil, y lo hice con gusto.

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Hay que hacer que todo trabajo, todo invento, todo descubrimiento vaya en bien con los demás. Los seres humanos para cumplir a plenitud sus metas no tienen más opciones que Dios, el amor y el trabajo, si a esto le añadimos el estudio y la oración, este tendrá el éxito total. (O)

Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro