De la mano de las solicitudes de habeas corpus fallidas y la creación de comités y veedurías para buscar su liberación, debido al supuesto deterioro de salud, han ido tomando cada vez más fuerza las comparaciones de que el exvicepresidente Jorge Glas es el nuevo Luiz Inácio Lula da Silva, haciendo referencia a cuando el mandatario brasileño pasó 580 días encarcelado y fue condenado, en 2017, a nueve años y medio de prisión por corrupción, fallo anulado en 2023 por la justicia de ese país, que lo calificó como un “error histórico”.