A propósito de la tendencia Ghibli, con la cual los usuarios convierten sus fotos al estilo de animación del famoso estudio japonés por medio de la inteligencia artificial, el hijo de Hayao Miyazaki (fundador de Ghibli) ha salido al frente y reacciona en su nombre: la inteligencia artificial podría desplazar a los animadores japoneses, pero nunca reemplazar el talento de Miyazaki.
Tras el lanzamiento de GPT-4o, las redes sociales se colmaron de imágenes y memes con el estilo de Studio Ghibli, famoso por películas como Mi vecino Totoro y La princesa Mononoke.
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No obstante, ante el auge de imágenes generadas por IA se ha reavivado el debate sobre derechos de autor y el uso de contenido preexistente sin permiso.
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En una entrevista a AFP, Goro Miyazaki admitió que en pocos años la IA podría crear películas animadas completas, reemplazando a los artistas. Quedaría en manos del público aceptar o rechazar este tipo de propuestas.
El director de 58 años incluso reconoció que estas tecnologías podrían descubrir nuevos talentos inesperados, especialmente en su país de origen Japón, donde existe una escasez de animadores, debido a que muchos trabajan durante años con salarios bajos antes de establecerse en la industria.
No obstante, sentenció que aunque la IA avanza en el mundo de la animación, el legado de Hayao Miyazaki, el alma creativa del estudio detrás de clásicos como El viaje de Chihiro, sigue siendo irreemplazable.
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Miyazaki culpa a la generación Z
Goro Miyazaki opina que la generación Z, familiarizada con la tecnología digital, podría distanciarse del trabajo manual fácilmente. “Hoy en día, se puede ver cualquier cosa en cualquier momento y lugar”, afirmó, lo que hace más difícil vivir del arte de dibujar.
Su padre, Hayao Miyazaki, fundó Studio Ghibli en 1985 junto con Isao Takahata, tras dirigir Nausicaä del Valle del Viento. Desde la muerte de Takahata en 2018, Miyazaki, de 84 años, ha seguido haciendo películas junto al productor Toshio Suzuki, de 76.
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A Goro Miyazaki le preocupa el futuro del estudio cuando estos dos pioneros ya no puedan trabajar. “No es como si pudieran ser reemplazados”, comentó. A pesar de su edad, Hayao Miyazaki ganó su segundo Óscar en 2024 con El chico y la garza, probablemente su última película.
Aunque la animación suele asociarse con el público infantil, Takahata y Miyazaki, marcados por la guerra, incluyen en sus producciones elementos oscuros que atraen a los adultos. “No hay solo dulzura, sino también amargura y otras emociones entrelazadas”, explicó Goro, destacando la profundidad de sus obras.
Para las generaciones jóvenes, que han crecido en tiempos de paz, replicar ese enfoque es difícil. “Es imposible crear algo con el mismo significado, la misma actitud y perspectiva que la generación de mi padre”, concluyó.
Cuando Miyazaki criticó la inteligencia artificial
Mientras las imágenes de estilo Ghibli generadas por IA se viralizaban, resurgió un video de 2016 donde Hayao Miyazaki critica esta tecnología.
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En un documental de NHK, expresó: “Sinceramente creo que es un insulto a la vida misma”, tras ver una animación de una criatura parecida a un zombi, que calificó de “extremadamente desagradable”.
Su hijo, Goro Miyazaki, se unió a Studio Ghibli en 1998 y dirigió Cuentos de Terramar (2006) y La colina de las amapolas (2011). De niño, disfrutaba dibujar y aprendió observando a su padre y a Isao Takahata, aunque nunca se sintió a su nivel.
Su madre, también animadora, le advirtió sobre lo difícil de la profesión. Aun así, siempre quiso dedicarse a la creatividad. “El oficio de director me conviene”, confesó, destacando su deseo de encontrar su propio camino en esta industria. (E)