Desde el 28 de diciembre, la Cinemateca Nacional del Ecuador desarrolla una programación especial por sus 45 años de funcionamiento continuo. El aniversario, explica su director Juan Martín Cueva, permite volver sobre un trabajo que suele pasar inadvertido.

La Cinemateca funciona como archivo del patrimonio audiovisual ecuatoriano, espacio de investigación y sala de exhibición. Desde allí se recuperan imágenes en movimiento producidas en el país desde inicios del siglo XX, se catalogan, se conservan, se restauran cuando es posible y se digitalizan para consulta pública.

La institución fue creada por el poeta y cineasta Ulises Estrella junto con un grupo de investigadores de la Universidad Central del Ecuador y pasó a formar parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Desde entonces opera como archivo del cine ecuatoriano y y como espacio activo de programación.

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La sala Alfredo Pareja acoge las proyecciones de la muestra con la que la Cinemateca inicia su aniversario. Foto: Cortesía

Sobre el festival que celebra los 45 años de la Cinemateca

Es una muestra de cine ecuatoriano que cruza distintas épocas y géneros, con funciones acompañadas por realizadores y equipos de las películas. Termina el sábado 10 de enero en la sala Alfredo Pareja. Las entradas para visualizar las proyecciones son gratuitas.

La apertura se realizó con Prometeo deportado, del guayaquileño Fernando Mieles (2010). Le siguió Crónicas (2004), del director Sebastián Cordero. La cartelera incluye además Con mi corazón en Yambo, documental de María Fernanda Restrepo, programado en el marco de los 38 años de la desaparición de los hermanos Restrepo; Chuzalongo, de Diego Ortuño, inspirada en una leyenda andina; y Érase una vez en Quito, documental de Iñaki Oñate sobre las antiguas salas de cine de la capital.

El sábado habrá funciones para el público infantil con cortometrajes de distintas décadas, entre ellos trabajos de Jorge Ibáñez y una pieza reciente de animación de Beto Valencia. La mayoría de proyecciones están previstas a las 18:00, con horarios especiales para público infantil y adultos mayores.

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El funcionamiento de la institución a lo largo de los años

La Cinemateca funciona con un equipo reducido. Son doce personas las que sostienen las tareas de archivo, catalogación, conservación, digitalización y programación. “Es un equipo pequeño, pero muy comprometido”, señala Cueva. La carga de trabajo, sin embargo, contrasta con los recursos disponibles. Muchos archivos están en celuloide o soportes frágiles, expuestos al deterioro químico y físico. “A veces es frustrante ver cómo los materiales se dañan rápidamente y no siempre se cuenta con el personal o el presupuesto suficiente para intervenir a tiempo”, explica.

El director menciona pérdidas irreversibles que pesan sobre la historia del cine nacional. Uno de los casos es el de Augusto San Miguel, considerado el primer cineasta ecuatoriano: “Se sabe de su existencia por registros de prensa, pero el material audiovisual desapareció”.

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Películas ecuatorianas de distintas épocas integran la programación especial por los 45 años. Foto: Cortesía

¿Quién es el director de la Cinemateca Nacional?

Juan Martín Cueva asumió la dirección de la Cinemateca en noviembre de 2025. Tiene 59 años y estudió Dirección y Producción de Cine y Televisión en Bélgica, realizó documentales, dirigió durante nueve años el festival Cero Latitud, fue director del Consejo Nacional de Cine y estuvo al frente de la carrera de Cine de la Universidad de las Artes en Guayaquil. Desde ese recorrido, observa el momento actual del cine ecuatoriano con preocupación y atención.

Parte del archivo fílmico resguardado por la Cinemateca, compuesto por materiales en distintos formatos y épocas. Foto: Cortesía

Reconoce los avances, pero advierte que la fragilidad institucional pone en riesgo la memoria audiovisual del presente. “El cine no es un lujo del que se puede prescindir”, sostiene. Para Cueva, dejar de invertir en producción, archivo y circulación implica renunciar a una imagen del país y de su tiempo. “Una sociedad necesita verse, pensarse y recordarse también a través de sus películas”, finaliza. (I)