Desde hace algunos días se ha hecho común escuchar, por ciertas calles del sur, centro y norte de Quito, que los pitazos de camiones y gritos de indígenas que apoyan al paro rompen la cotidianidad de quienes por ese trayecto viven, trabajan o simplemente pasan. En ciertos casos, ha sucedido que los bocinazos y los gritos han sido acompañados por actos violentos contra bienes de ciudadanos que estaban por la zona.