Aníbal Romero no es un personaje de ficción. A sus 53 años ha encontrado en la narración audiovisual una extensión natural de su criterio jurídico y social.
Con 20 años defendiendo casos reales –y la primera oficina que abrió hace 16 como testimonio de ese compromiso–, convierte ahora su experiencia en un punto de partida narrativo que trasciende tribunales y expedientes.
Un abogado en Nueva York, la serie que él protagoniza, nació de esa intersección entre la realidad y el relato: casos complejos, desafíos de inmigrantes y la crudeza de un sistema legal que rara vez se ve en televisión.
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Inspirada en testimonios verdaderos –en su mayoría–, la primera temporada de seis capítulos se prepara para estrenarse el 5 de febrero por Ecuavisa Play, llevando a la audiencia ecuatoriana y latina una visión sin filtros de cómo se ejerce la justicia en la Gran Manzana.
“Esta idea nació con un grupo de actores, productores, dramaturgos y guionistas del teatro en Nueva York. Yo como abogado he trabajado con la comunidad en casos de migración y a alguien se le ocurrió este proyecto donde pueda contar estas historias y ponerlas en redes sociales”, refiere.
La actuación era una profesión que también le atraía al ecuatoriano-estadounidense. Desde 2021 tomó cursos y estudió antes de ponerse bajo la dirección de Martín Chamorro en la primera entrega de este seriado. “Recuerdo cuando hablamos con el productor y guionista de la temporada uno, que si 5.000 personas la veían, ya era un éxito. Nunca pensamos que la iban a ver millones de personas o que en la segunda temporada estaría Carla Hool como directora de casting (Narcos, Selena: la serie, Man on Fire, Coco)”, dice.
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El proyecto, que ha contado con la participación de figuras como la venezolana Alicia Machado en un arco narrativo que tensiona dramatismo con autenticidad, ya avanza en la grabación de una segunda temporada –también de seis episodios–, prolongando un enfoque que no busca espectáculo, sino resonancia social.
“Vamos a empezar a rodar a finales de este mes con la exesposa de Don Omar Jackie Guerrido, que es muy conocida aquí como actriz”, detalla Romero, quien también es el productor ejecutivo.
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El canal de YouTube de los contenidos derivados de la serie ha concentrado una comunidad de 358.000 seguidores y supera las 41’452.564 visualizaciones, cifras que explican por qué el proyecto ha logrado escalar del entorno digital a una producción seriada con continuidad.
La singularidad del proyecto y la exposición que tiene su protagonista redefinen la relación entre el ejercicio profesional y la audiencia. Un abogado en Nueva York no se limita a observar a Romero, lo vuelve accesible. El espectador entiende que detrás de la pantalla hay un despacho activo al que se puede acudir.
“Es una nueva forma de comunicar; no solo vemos al abogado en acción, si quieres también lo puedes contratar. Nunca lo pensamos así”, recalca Romero, presente también en redes sociales como TikTok, Facebook e Instagram. “Teníamos un sueño, una idea, pero no una meta. Queríamos pasarla bien. Cada semana se sumaban otras personas, otras oportunidades (...). Hace poco tuvimos una reunión con un productor de Hollywood que está interesado en llevar esto a otro nivel”, manifiesta.
En esa etapa inicial, revela, contaban con una sola cámara como equipo principal. Admite que prevén grabar una temporada por año mientras consiguen la participación de actores de primer nivel para los próximos capítulos.
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“Estas historias te dan una idea en general de cómo sufre el migrante y de cómo el abogado se mete en cada caso, porque cada caso tiene una parte emocional. No es solo un cliente que te paga y le resuelves el caso, es difícil resumir lo complejo que puede ser resolverlo”, puntualiza.
Su nexo con Ecuador
Romero nació en Nueva Jersey y creció en Queens rodeado de la comunidad ecuatoriana. A los 19 años se mudó junto con sus padres (originarios de Manabí y Santa Elena) a Ecuador, donde permaneció siete años. “Yo crecí con ecuatorianos, en el edificio donde vivía había 108 familias, de las cuales 60 eran de Ecuador. Siempre visitaba a mi abuela, estudié Derecho allá y regresé a Estados Unidos a seguir estudiando. Lo mío era estar con mi comunidad, regresé al barrio en el que crecí”, indica. (E)
























