El tradicional Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena será mañana, 1 de enero, dirigido por el maestro Ricardo Muti, en el Golden Hall del Musikverein; pero será retransmitido en más de 90 países y seguido por millones de televidentes en el mundo, incluyendo Ecuador.

Será la primera vez en 85 ediciones que en el programa sonará la obra de una mujer, la austriaca Constanze Geiger (1835-1890).

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La pieza incluida será un vals, Ferdinandus Waltz, compuesto cuando Geiger tenía 12 años y será la novena obra que sonará en el mediático recital dominado por la música alegre de la familia Strauss.

Músicos de la Filarmónica de Viena en el ensayo previo al Concierto de Año Nuevo, que será este miércoles 1 de enero. (Photo by MAX SLOVENCIK / APA / AFP) / Austria OUT Foto: AFP

De esta forma, el concierto dirigido mañana por Riccardo Muti celebrará no solo la tradición con sus habituales valses, polcas y galopes, sino también algo de innovación: la obra olvidada de una compositora contemporánea del célebre Johann Strauss.

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Geiger, hasta ahora poco conocida, será protagonista con una pieza que, según Muti, destaca por su gran calidad.

“No elegí este vals por ser obra de una mujer, sino por su valor artístico”, afirmó Muti durante una rueda de prensa en Viena el pasado sábado para presentar el evento.

El reconocido director italiano insistió en que ni él ni la Filarmónica se guiaron por cuestiones de género. “Solo para evitar cualquier malentendido: la elegí porque es buena música”, sostuvo.

Según Muti, el vals de Geiger es “una pieza muy hermosa y con gran personalidad”, lo que lo convierte en la principal novedad de la 85.ª edición del concierto, que será retransmitido en directo a casi 100 países a partir de las 05:15 de Ecuador. Aquí se lo verá por el canal RTS, informó la página oficial de la Filarmónica.

Riccardo Muti en la sala de conciertos Musikverein, en Viena. (Photo by MAX SLOVENCIK / APA / AFP) / Austria OUT Foto: AFP

Geiger, que además de compositora fue pianista y actriz, mantuvo cercanos lazos con la familia Strauss. El estreno mundial de su Ferdinandus Waltz fue dirigido por Johann Strauss padre.

La inclusión de la compositora en el recital de música clásica más seguido del planeta rompe una barrera en un concierto con -hasta ahora- nula presencia femenina, tanto en el podio como en el repertorio.

Apenas el 15 % de todos los integrantes de la orquesta son mujeres, que pudieron incorporarse a la Filarmónica solo a partir de 1997.

Esta será la séptima vez que Muti, de 83 años, dirige el Concierto de Año Nuevo y su nombre va unido a momentos históricos, como la elección de este vals de Geiger.

El maestro italiano también dirigió a la Filarmónica en otro momento para el recuerdo, cuando en 2021 se subió al podio ante un patio de butacas vacío debido a las restricciones por la pandemia de COVID.

200 años del ‘rey del vals’

El programa de 2025 también rendirá homenaje a Johann Strauss hijo, una figura central de la música vienesa, con motivo del bicentenario de su nacimiento.

El concierto incluirá ocho composiciones del ‘rey del vals’, además del tradicional bis de El Danubio azul, así como piezas del resto de la saga, su padre y sus hermanos.

Austria celebrará con numerosos eventos los 200 años del nacimiento del compositor que ya en su época fue una especie de estrella pop con fama mundial.

La música de la familia Strauss “expresa melancolía y alegría”, una combinación que “no es nada fácil” de interpretar de forma óptima, requiere lograr “un equilibrio especial”, explicó Muti, opinando que ambos estados de ánimo son parte esencial “de la personalidad de Viena”.

Muti expresó, por otra parte, su deseo de enviar al mundo un “mensaje de paz y belleza” a través de esta música.

“Esperamos enviar un barco lleno de belleza y amor sobre las olas del Danubio azul”, dijo.

“Armonía, belleza y paz” es lo que necesita el mundo actual, añadió.

Según Muti, los políticos cometen “un error” cada vez que, al enfrentarse a situaciones económicas difíciles, lo primero que reducen son los presupuestos para la cultura.

“Nosotros, los músicos, lamentablemente somos solo una pequeña parte del mundo. Lo que podemos contribuir a la paz, la belleza y la armonía es poco, pero muy importante. Necesitamos la música más que nunca porque es una medicina para el alma”, afirmó el maestro.

“Podemos llevar un mensaje de paz desde Viena al mundo”, insistió.

Como ya es habitual, la versión televisada ofrecerá actuaciones del ballet de la Ópera de Viena como acompañamiento de algunas piezas del programa, coreografiadas por primera vez por la británica Cathy Marston.

Además, en la pausa entre las dos partes del recital se pasará un filme titulado 2025 - A Strauss Odyssey, en la que Thomas Strauss investiga en una nave espacial la obra y vida de su tatarabuelo, Johann Strauss hijo.

El fin de fiesta lo marcará, como es tradicional, una Marcha Radetzky, de Johann Strauss padre, acompañada por el público a ritmo de palmas.

(E)