Frase que hemos escuchado desde nuestra niñez, cuya connotación intuimos, aunque no podamos dar una explicación clara y precisa de su significado. Su definición no la encontraremos en ningún texto formal, pero sabemos lo que quiere decir. Entendemos que se refiere a alguien cuyo pensamiento o acciones están arraigadas en arcaicos dogmas, creencias, supersticiones o procesos mentales dignos de mentes de pocas luces, quizá producto del miedo a lo desconocido, al futuro o a experimentar fuera de la seguridad de lo establecido, así esto impida o retrase la prosperidad y el desarrollo.