La recomendación rigurosa de usar solo la forma en masculino (el calor) se ha ido suavizando con el tiempo. En la actualidad la elección del género gramatical (masculino o femenino) está supeditada a cuestiones estilísticas, a las circunstancias del hablante o, como se indica en la Nueva gramática de la lengua española (NGLE), «depende a menudo de factores geográficos, pero también de la naturaleza léxica del sustantivo».

No obstante, en la lengua culta o esmerada se prefiere el masculino (el calor); pero el uso del femenino (la calor) se ha extendido en algunas zonas de España y de América. Incluso para muchos hablantes el femenino tiene «un significado propio de ‘calor extremo’», como se indica en el sitio web de la Real Academia Española, sección ‘Dudas rápidas’.

Prácticamente, esta palabra ha adoptado las características de los sustantivos ambiguos en cuanto al género. La NGLE indica que estos nombres tienen terminación invariable y pueden usarse como masculinos o femeninos, sin experimentar cambios de significado. A este grupo pertenecen los siguientes sustantivos: mar (el mar, la mar), interrogante (un interrogante, una interrogante), prez (el prez, la prez [‘honor’]), pringue (el pringue, la pringue [‘grasa o suciedad que sueltan las carnes y demás alimentos’]), armazón (el armazón, la armazón), etcétera. En estos casos, la elección del género gramatical depende asimismo del hablante.

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En síntesis, el uso del femenino (la calor) no se considera incorrecto; pero la lengua estándar prioriza el masculino (el calor). Usted tiene la última palabra, estimado lector. (Actualizado de La esquina del idioma, 30/4/2023). (F)

FUENTES:

Diccionario de la lengua española, Diccionario panhispánico de dudas, Nueva gramática de la lengua española y Libro de estilo de la lengua española, de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.