Desde hace ya algún tiempo, el rock y el punk dejaron de ser géneros musicales y trascendieron a ser considerados estilos de vida, ideologías o actitudes.

La música se mantiene en constante evolución, pero las convicciones siguen intactas. Es por eso que al hablar de agrupaciones punkeras no siempre nos referimos a los ritmos, sino a cómo se desenvuelven.

Un claro ejemplo de esto es Lengua Mocha (@lengua_mocha_), que se considera una skate big band instrumental (haciendo alusión al patinaje y a las orquestas), ya que en su sonido incluye vientos como el saxofón y la flauta traversa, además de una energía tremenda en sus presentaciones. A estos elementos se les puede agregar el humor negro, la crítica social y la crudeza con la que han decidido proyectarse ante el público.

Paúl Piguave, Iván Jiménez, Pablo Vásquez y Willy Alvarado han logrado establecer una identidad que está dejando huella en el panorama musical independiente y buscan aprovechar eso para lograr su cometido, cualquiera que este sea.

Su sencillo debut se tituló Charlie Brownie y formará parte del EP Lengua en carne mocha, que saldrá a la luz el 17 de enero.

Como parte de este lanzamiento, la agrupación se presentará en Quito (El Dommo, Lizardo García y 6 de Diciembre) el día del estreno, para luego pasar por Ayampe (31 de enero, 7 de febrero) y Manglaralto (14 de febrero).

Para quienes no han escuchado a Lengua Mocha, háganlo con confianza. La ferocidad sonora que trae bajo sus ondas es digna de encender la llama que a veces está baja y necesita algo de calor para emerger sin temor. Guste o no, la seguridad y la confianza siempre deben ser bien valoradas en el arte.

El punk evoluciona; suena a jazz, un tanto progresivo y, aunque esto parezca enigmático, suena a Guayaquil. (O)