Una vía alterna a la que nos lleva a la costa, como decimos a las poblaciones que están a orillas del mar, es definitivamente una buena noticia. Como lo es el quinto puente y sus avances, ambos con enfoque directo hacia el desarrollo productivo y la exportación, grandes generadores de divisas para el país.
El anuncio del eje vial Nobol-Progreso es un respiro para el tránsito intenso que está recibiendo el acceso a Guayaquil por la vía a Daule, la saturación en ciertas horas de la vía Perimetral y la sobrecarga que evidencia actualmente la vía a la costa, que a más de tránsito pesado afronta ahora el crecimiento del tránsito liviano de quienes habitan una cantidad importante de urbanizaciones desarrolladas en la zona. Y otra cantidad importante que próximamente se va a habitar. Que ese trazado vial llegue a Progreso implica una conexión eficiente de la carga que viene del centro y del norte del país hacia puertos como el de aguas profundas en Posorja, que acaba de inaugurar la ampliación de su muelle.
En paralelo, los trabajos que ya se adelantan del quinto puente, el que conecta desde Churute hacia el sur de Guayaquil, son otra bocanada de aire fresco para la producción y exportación, pues ahorrará mucho tiempo de viaje de la carga y al mismo tiempo descongestionará las vías de acceso este de la ciudad al llegar de manera más eficiente a los puertos del sur. Cerca de su paso está también la posibilidad de crear el nuevo aeropuerto en Taura, perteneciente al cantón Naranjal, pero muy cerca del emporio económico que es Guayaquil.
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Son definitivamente muy buenas noticias para la producción y quienes siguen creyendo en el país, con la generación de trabajo y el respeto de las reglas que exigen los mercados internacionales con los productos estrellas de la exportación no petrolera: minerales, camarón, cacao y banano. Por tanto, es menester que todos, beneficiados directa o indirectamente, apoyemos los esfuerzos que estas nuevas obras demandarán. (O)


















