Con un discurso ardiente de nacionalismo, un hombre volvió a conquistar el voto de EE. UU. y desde el primer día ese presidente emite un discurso que visto desde afuera parece desconsiderado y racista. Pero, dejando de lado las emociones que nos invaden en este momento, podemos sintonizar con él en algunos aspectos: a todos nos molesta la migración desordenada y las mafias que trafican con vidas y sueños.

Además, resulta importante reconocer la profunda validez de las observaciones que hicieron los presidentes de Colombia y Brasil, sobre el trato deshumano hacia los migrantes latinoamericanos. Pero, creer que los migrantes son la causa directa de todos los males, es un error y un reduccionismo extremo, que oculta los verdaderos problemas.

Migrar, una libertad en crisis

Por ejemplo, en Ecuador el Estado no ha dado solución a la falta de oportunidades educativas y laborales de miles de jóvenes; tampoco está creando condiciones dignas para sus viejos. De ahí que pensar en migrar a otro territorio parece lógico, porque o te mueves o te mueres de hambre.

Otro aspecto que resulta atractivo en el discurso del gobernante estadounidense es la prioridad por el empleo de sus compatriotas. Si esa idea la trasladamos a Ecuador, querría decir que es necesario dar cabida a los propios ecuatorianos, en lugar de a extranjeros. No obstante, en EE. UU. son los migrantes quienes laboran en actividades de limpieza de calles, siembra u otras que los nacionales no quieren desarrollar. Quizá sin los migrantes se incorporen otras soluciones, como el uso de mecanismos automatizados, robots o IA.

‘Shock and awe’

Pero, aquí en Ecuador el desempleo agobia a una gran cantidad de familias y no hay un plan inteligente que cree esperanzas. Tampoco hay evaluaciones serias que digan qué tipo de profesionales, técnicos u obreros requiere el país y en qué áreas. Mientras tanto, las universidades siguen abriendo cupos en las facultades tradicionales, porque la demanda se concentra en esas carreras.

Y en este momento en Ecuador falta diagnósticos, planificación y equipos de monitoreo de las políticas públicas. Deberíamos ya tener las cifras de quiénes salieron y quiénes retornarán, así como de datos de quiénes son y cómo puede reinsertárselos en la economía nacional. Para ello se requiere de investigadores que analicen los hechos y hagan de esta dificultad una oportunidad.

Así la ingenuidad se nos borró, ahora sabemos que la ilusión de que la globalización permitiría una mayor movilidad ciudadana, se derrumba; descubrimos que lo que realmente se mueven son los capitales y las mercancías; mientras diversos muros impiden que la gente cruce las fronteras internacionales o incluso dentro de su propio país.

De ahí que si bien las primeras medidas del presidente Donald Trump generan desconcierto y tensión, también derivan en aprendizajes, Por ejemplo, si EE. UU. priorizará su bienestar, nosotros deberíamos imitarlo; si EE. UU. consolida todo a favor de sus intereses, nosotros deberíamos hacer igual. Y es hora de que los organismos internacionales y regionales actúen de manera unánime en el ámbito de migración humana, particularmente con solidaridad. (O)