En el marco del 55.º período ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su preocupación por un mundo que se vuelve menos seguro cada día y calificó al contexto actual como “un tiempo de turbulencia, para las personas y los derechos humanos”.
En primer lugar, anotó que los conflictos estaban cobrando enormes costos e hizo hincapié en Ucrania, Sudán, Myanmar, República Democrática del Congo y Gaza, donde señaló: “las partes en conflicto están cerrando sus ojos ante el derecho internacional”.
La verdad es que el miedo a la violencia irracional y a la inseguridad es compartido por la gran mayoría de los seres de este planeta y que anhelamos la paz con dignidad.
Desde las guerras por razones geopolíticas hasta los conflictos por intereses económicos; desde luchas armadas por territorio y recursos naturales hasta la simple antipatía entre liderazgos, violencia que creíamos haber superado. Estamos en una era de confrontaciones que deben ser analizadas a profundidad por los servicios exteriores y de defensa de todos los países miembros de la ONU. Ecuador es víctima del narcotráfico porque hay millones de consumidores en el norte global, y que generan condiciones de conflicto en nuestros países.
Los ataques a los derechos humanos pueden adoptar varias formas, sostuvo Guterres, quien reiteró su petición de alivio a la deuda de los países más pobres del mundo y de más recursos para la lucha contra los efectos del cambio climático. “Proteger a los derechos humanos nos protege a todos”, acotó Guterres.
Los derechos humanos no se circunscriben a los derechos de los delincuentes, como amalgaman interesadamente algunos grupos, ni son olvidados para quienes tienen una situación migratoria irregular, y peor para los refugiados, cuyas vidas corren peligro constantemente. Son integrales a la persona y al colectivo y deben ser observados por Estados y sociedades.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, señaló: “las naciones se han convertido en un blanco para la propaganda manipuladora y un chivo expiatorio para los fracasos políticos”. El efecto destructivo de esta campaña traiciona a muchas personas cuyas vidas dependen de ella.
Tanto Guterres como Turk han descrito un escenario internacional donde la seguridad prevalece sobre el derecho. La inoperancia del Consejo de Seguridad, del cual Ecuador forma parte, no permite alcanzar acuerdos para solucionar los conflictos. Prevalecen los intereses geoestratégicos de potencias en constante rivalidad ante los principios de la Carta de las Naciones Unidas que se comprometieron a defender.
Los derechos de las personas son fundamentales para la paz, pues sin su observancia todo se vuelve una jungla de atrocidades justificadas en nombre de la seguridad y se protegen los intereses de los poderosos.
No habrá paz mientras haya una pobreza aberrante, donde exista incapacidad de desarrollo e inclusión de los más vulnerables, y la clase gobernante no entienda que son servidores públicos y no estructuras dominantes. Esa es la verdadera democracia sustentada en derechos y no en intereses. (O)