¿Qué es la personalidad? La personalidad es el conjunto de elementos identitarios que distingue a una persona de otras. Sin embargo, hay tres personalidades que atraen y asustan a los estudiosos, esas son: maquiavélicas, narcisistas y psicópatas. Aunque, aclaremos que no existen de manera pura; sino, son rasgos que pueden estar de manera dominante y se acompañan con otros aspectos.

¿Por qué preocupan esas personalidades? Quienes tienen rasgos mayores de personalidades maquiavélicas, narcisistas o psicópatas son –potencialmente– creadores de problemas sociales graves y proclives a prácticas deshonestas. La mayor parte de análisis se hace sobre los líderes; pero, el trabajo de Tassmen y otros (2021), muestra cómo el rasgo maquiavélico también se aloja en los empleados que rodean al líder servidor. Aquello resulta interesante, pues, aunque el líder tenga buenas intenciones, puede terminar cercado por sus colaboradores maquiavélicos, narcisistas o sicópatas. Particularmente el liderazgo servidor es vulnerable; ya que se concentra en empoderar a los subordinados y ayudarlos a que crezcan.

Entre maquiavélicos, narcisistas y psicópatas predomina el egoísmo, es decir, organizan sus acciones a partir de aquello que les beneficia. Por ejemplo, si se les da la oportunidad de dirigir alguna instancia, garantizarán que el primer favorecido de cualquier estímulo sean ellos mismos.

Así, aunque no tengan poder, hay colaboradores con personalidades oscuras, que además se asocian con otros similares y juntos forman un cerco, se apoderan espacios, menosprecian a otros y enceguecen a los líderes. Y aquello es posible porque –como ya lo dijo Platón– las aves del mismo plumaje vuelan juntas y se colaboran para sus propósitos.

Nuevas elecciones están a pocas semanas, y los candidatos presidenciales deben escoger bien a sus colaboradores; particularmente, a su equipo cercano. Para ello sirve identificar algunos aspectos de las personalidades oscuras.

El narcisista viste a su paso con un aire de superioridad y tiene la necesidad de admiración, hablan de sí para resaltar ser poseedor de logros exagerados. El maquiavélico, es astuto y encuentra las maneras de alcanzar beneficios; no es leal, colaboró con unos y no dudará en compartir la mesa con otros; aunque no crea en Dios; pasará a hincarse frente a un altar ya que solo le importa obtener el máximo beneficio.

Mientras que los psicópatas están decididos a llevar a cabo sus ideas, no importa el costo; carecen de empatía y se centran en sus necesidades. Un colaborador psicópata no es bueno para una gestión, la deshumaniza y confunde; porque a los psicópatas les acompaña la impulsividad; así, envían correos y mensajes desorganizados y desproporcionados, debido a su falta de empatía.

Ya que escoger a un equipo que esté dispuesto a servir para construir un lugar mejor es una gran tarea. Bien, vale invertir en analizar los antecedentes, las personalidades y las perspectivas, de ahí que es propicia la frase de san Ignacio, “el amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”. Ese es el termómetro con el que se debe medir a los colaboradores. (O)