En medio de una campaña, caracterizada como nunca en la historia contemporánea, por los mensajes negativos antes que por las propuestas, hay una ausencia lamentable: la política exterior. El tema aparece esporádicamente y, cuando lo hace, es para ser usado como un arma contra los rivales en los instrumentos más populares, pero al mismo tiempo más sórdidos de comunicación, que son las redes sociales, infestadas por cuentas anónimas y por difamadores.
Una de las candidaturas ni siquiera tiene un subtítulo en su Plan de Gobierno que se refiera a la política exterior, y la otra, aunque ha producido un capítulo con declaraciones de propósitos, requiere posicionamiento explícito en varios temas de contingencia. Estos tópicos precisan ser debatidos y transparentados a la sociedad ecuatoriana y la última oportunidad para que ello ocurra podría ser el debate. Veamos tres ejemplos de lo que sería indispensable de tratar.
En primer lugar, hay que exponer una estrategia para el relacionamiento con los Estados Unidos. El gobierno de ese país ha desplegado medidas que afectan concretamente a la población ecuatoriana en movilidad humana e indirectamente a las remesas (5% del PIB); ha amenazado por imponer impuestos a todas las economías que hacen lo mismo con sus exportaciones, y una de ellas es el Ecuador. Donald Trump ha declarado su intención de tomar, incluso por la fuerza, el Canal de Panamá, cuya propiedad es la de un país latinoamericano donde el Ecuador es el sexto usuario global. Alguna idea debería sobre la política de Washington tendría que exponerse. Si la posición es aquiescencia o subordinación incondicional, una explicación o justificación es obligatoria; si la respuesta fuera resistencia activa al hegemonismo, proponer alguna política que permita entender cómo reaccionar a las eventuales consecuencias, ayudaría a decidir a quienes votan.
En segundo lugar, las relaciones con el entorno latinoamericano son importantes. Está muy bien sostener el multilateralismo y apoyar a la CELAC o a la OEA con su nueva Secretaría General, pero el tema de los derechos humanos y el debate sobre la legitimidad de los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, no se puede obviar. Cualquiera que sea la posición, debe transparentarse como lo han hecho todos los gobiernos con presencia democrática: Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, por ejemplo.
En tercer lugar, los asuntos globales y las relaciones con presencias extra hemisféricas deben tratarse. La guerra contra Ucrania es un tema internacional que afecta a la economía mundial ¿cuál es la posición frente a Rusia, Europa y Estados Unidos en este tema? Es muy importante esto, más aún, tomando en cuenta la tradición latinoamericana de rechazo al uso de la fuerza para la solución de controversias. La masacre contra civiles en Palestina no cesa, hay una declaración judicial de genocidio vigente, algo tendría que inspirar esta tragedia a la posición ecuatoriana. ¿Cuáles son los límites y los alcances de nuestra amistad con China? Todo esto es indispensable de saber.
Si las candidaturas fuesen más responsables con la sociedad ecuatoriana que con sus publicistas, tendrían que aprovechar el debate para exponerlo. (O)