Desde mi primer trabajo en el Citibank, a medida que aumentaban mi responsabilidad y posiciones de liderazgo, sentí necesario cultivar la confianza en mis equipos de trabajo –la confianza es el fundamento sobre el cual se construyen las relaciones sólidas y las organizaciones exitosas–. Cuando un ejecutivo ingresa a una empresa, pasan meses para adaptarse a la cultura de trabajo y la confianza con su equipo tarda en desarrollarse, así como también, la confianza de los accionistas hacia él.
Ganamos confianza cumpliendo objetivos, siendo transparentes, íntegros, tomando decisiones bien analizadas y socializadas con el equipo de trabajo. Un proceso parecido se desarrolla en la comunicación con el equipo directivo, con el directorio y sus accionistas. Eres confiable cuando cuestionas lo incuestionable y demuestras que lo haces por el bien de la empresa.
Normalmente los equipos de trabajo se acostumbran al statu quo y a pensar que todo está bien en los procesos tradicionales de hacer las cosas –sin cuestionarse los resultados– y las empresas tienden a perder productividad e incumplir con su razón de ser, lo termina en la pérdida de valor del negocio. En ocasiones se encuentran situaciones que causan contingencias económicas al corto plazo.
Sin embargo, realizar señalamientos puede afectar las relaciones y la confianza entre las personas, que suelen ponerse a la defensiva; actitud equivocada que puede llevar a la imposibilidad de trabajar por objetivos comunes, con riesgo de afectar el buen gobierno corporativo, pues algunos mandos medios llegan hasta a quebrar la línea de autoridad.
Cuando empresarios como Max Levchin, Peter Thiel y Elon Musk fusionaron sus empresas para crear PayPal –una plataforma de pagos que tiene mucho éxito–, no se conocían bien y tuvieron que desarrollar la confianza para ejecutar la estrategia de negocio. Sin confianza las relaciones personales se malogran y las sociedades se terminan.
El presidente Daniel Noboa tiene en su equipo de trabajo gente de su confianza, con quienes gobierna un país casi ingobernable y, probablemente, gane las elecciones en febrero; entonces, requerirá de más gente confiable y con experiencia. En cuatro años deberá desbordar confianza respetando los contratos de inversión en sectores estratégicos y en especial en generación eléctrica, para generar crecimiento económico.
Para fomentar confianza y evitar su exceso, recomiendo: a) Mantener una comunicación fluida; b) Ser transparente en la toma de decisiones; c) Asumir responsabilidad de acciones y decisiones; d) Demostrar empatía a los miembros del equipo; e) Ser humilde; f) Enseñar al personal a ser responsables de sus acciones u omisiones, y que las malas tendrán consecuencias. Como una vez me enseñó un gran amigo: “La confianza es buena, pero el control es mejor”.
En nuestro país se ha perdido la confianza en la gente, la familia, la Iglesia, las instituciones, en el gobierno y los políticos... Es el momento de contar con líderes en lo público y privado que inspiren a los demás a lograr mejores empresas y un Ecuador confiable. (O)