La catarata es una enfermedad ocular que se produce por la opacidad progresiva del cristalino, la lente natural del ojo que permite enfocar con claridad. Su aparición suele estar asociada al envejecimiento, pero también puede derivarse de otros factores, como diabetes, exposición prolongada al sol o el uso de ciertos medicamentos. En Ecuador, afecta a una parte importante de la población mayor de 30 años, convirtiéndose en una de las principales causas de disminución visual y ceguera reversible.
A pesar de que su tratamiento es altamente efectivo mediante una intervención quirúrgica relativamente sencilla, el acceso a este procedimiento continúa siendo limitado para miles de ecuatorianos. El costo de la cirugía de catarata en clínicas privadas resulta elevado para la mayoría de la población, lo que obliga a muchos pacientes a depender del sistema de Seguridad Social o de convenios con centros médicos particulares. Pero la cobertura sigue siendo insuficiente frente a la creciente demanda.
El IESS ha sido históricamente una alternativa para los afiliados, pero enfrenta actualmente restricciones operativas que dificultan la realización oportuna de estas cirugías. Por su parte, el Ministerio de Salud Pública no cuenta en todos sus hospitales con la capacidad técnica, insumos o especialistas suficientes para cubrir esta necesidad de manera integral.
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Ante esta realidad, surge un llamado urgente a las autoridades nacionales. El presidente Daniel Noboa tiene hoy la oportunidad de impulsar una política pública de alto impacto social, priorizando la atención oftalmológica en la red de salud pública. Garantizar cirugías de catarata gratuitas o de bajo costo no solo devolvería la visión a miles de ciudadanos, sino que también mejoraría su calidad de vida, productividad y dignidad. (O)
Elio R. Ortega Icaza, mediador y abogado criminalista, El Coca


















