Los agentes empezaron a interceptar las llamadas telefónicas en noviembre del año pasado. Habían identificado a varios miembros de Los Choneros y solicitado permiso judicial para las escuchas. En siete meses recolectaron información de quince hechos violentos, entre distubrios, robos, secuestros y asesinatos, y lograron ubicar a una veintena de sospechosos, entre ellos, Verónica B. Z., madre de una bebé de Adolfo Macías Villamar, alias Fito, el líder de la organización criminal.