Una madre de familia está desesperada por el acoso y las amenazas que ha recibido su hija.
Por ello, ella acudió por segunda vez a la Fiscalía de La Merced, en el centro de Guayaquil, para presentar una denuncia sobre este problema que afecta a la menor.
Ella es una adolescente de 16 años que estudiaba en un plantel educativo de Durán, en Guayas. Según la progenitora, las molestias surgieron por la actuación de una excompañera de la escuela y la madre de esta última.
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Este caso surgió en 2018, es decir, incluso antes de la pandemia, y —pese a gestiones previas— el hostigamiento continuó y llegó a agravarse en los últimos años, indicó la madre a este Diario.
A lo largo de este tiempo envió múltiples escritos a los directivos del plantel y a las autoridades distritales, pero —según ella— no percibió medidas suficientes para proteger a su hija. Ella ya había puesto una denuncia en 2018.
Las agresiones iban en aumento: insultos, empujones y, en ocasiones, golpes dentro de la institución; además, la menor habría sido obligada por su compañera a realizarle todas las tareas por años.
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“Hice un llamado a la directora y ella hizo caso omiso; entonces envié un escrito al distrito para que vean lo que está pasando”, afirmó. Esto la llevó a cambiar de institución a su hija.
En los exteriores del colegio, las molestias se habrían prolongado mediante llamadas y mensajes intimidatorios. La denunciante aseguró que hubo intentos de extorsión telefónica en los que se exigía dinero bajo amenazas de muerte contra la estudiante y su familia.
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En la denuncia, la madre puso como principal acusada a Andrea T., quien habría realizado amenazas reiteradas y pedidos de $ 100, el pasado 3 de noviembre.
El impacto en la menor se hizo evidente en su salud mental y en su rendimiento académico, expuso la madre. “Mi hija se enfermó psicológicamente; tuve que llevarla al psicólogo porque ya no quería estudiar por todas las agresiones que le hacía esa niña y esa señora”, sostuvo la madre, visiblemente afectada.
La adolescente presentó un marcado descenso en las calificaciones y cambios de conducta, lo que motivó la decisión de la familia de cambiarla de colegio para proteger su integridad. “Yo ya no la pude tener ahí porque era insoportable. Me tuve que dedicar a ella para que vaya poco a poco superando”, añadió la madre.
Madre clama por ayuda para su hija
El 24 de noviembre pasado fue la segunda ocasión en la que la madre acudió a la Fiscalía para pedir ayuda. Manifestó que ya no sabe a quién más acudir y que lo único que busca es que su hija esté protegida.
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Solicitó que se investiguen las llamadas y los mensajes que han recibido y que también se revise la actuación del colegio, pues aseguró que durante años no se habrían tomado las medidas suficientes para frenar el acoso.
La denuncia fue recibida por la Fiscalía y ahora la familia espera que se inicien las diligencias y que se active algún tipo de protección para la adolescente.
La madre insistió en que su caso refleja un problema que viven muchos estudiantes y que se necesita que los colegios reaccionen desde el primer momento para evitar que el bullying se agrave. (I)
























