Desde que Joaquín el Chapo Guzmán fue detenido en enero de 2016, el cartel de Sinaloa que él comandaba se ha venido debilitando en México y en otros países de la región, incluido Ecuador. Pero lejos de desaparecer, la lucha por el expendio de drogas se ha acentuado, porque su rival, el cartel Jalisco Nueva Generación, ha venido tomando un rol más protagónico y pretende ser la red más dominante del narcotráfico en la región.