El Ministerio del Trabajo colocó una placa ordenada en sentencia constitucional en la acción de protección a favor de la vicepresidenta de la República, Verónica Abad Rojas, que no cumplió con los parámetros establecidos por la autoridad judicial.
La mañana de este lunes, 24 de febrero de 2025, la jueza de la Unidad Judicial de la Familia Nubia Vera Cedeño acudió hasta el edificio del Ministerio del Trabajo, ubicado en el norte de Quito, para constatar uno de los siete puntos de las medidas de reparación integral en la sentencia de acción de protección que interpuso la segunda mandataria en contra de un sumario administrativo que la suspendió por cinco meses.
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La jueza Vera observó que la titular del Ministerio de Trabajo, Ivonne Núñez Figueroa, no cumplió con la instalación de la placa en un lugar visible y, al contrario, se la puso en una pared sobre un quiosco de dulces.
Lo que sí cumplía era el texto en el que se dice: “Aquí se respeta la Constitución, los tratados internacionales, a los servidores públicos y a los trabajadores en general”.
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Lo que le llamó la atención es que en esta placa — que deberá permanecer “a perpetuidad” — se menciona la frase “de esta forma se cumple con la Providencia dictada el 14 - 02 - 2025″, en cuyo caso, esta medida de reparación no se dictó mediante una providencia, sino mediante una sentencia oral del 23 de diciembre de 2024 y escrita del 10 de enero de 2025, aclaró la magistrada.
Pero, adicionalmente, la jueza constató que se puso otra placa en la que el ministerio cuestiona el procedimiento y le reprocha a Vera que esta es la tercera ocasión que se coloca esta lámina, pese a que las “sentencias son inmutables, es decir, nunca pueden ser cambiadas, sin embargo, en esta causa se ha modificado por cuatro ocasiones”.
Agrega el mensaje, “la justicia no puede ni debe ser un espectáculo mediático como se da en este caso; así le consta con repudio al noble pueblo ecuatoriano”.
Vera dispuso que se reubique la placa que contiene el texto que ella ordenó en un lugar visible y que se retire la otra en la que la cuestiona el Ministerio, por considerar que es “ofensiva”.
En total, en las paredes de la fachada de esta Cartera de Estado había cuatro placas. Una que fue la primera que se colocó días atrás que era una lámina de vidrio con letras blancas que era ilegible a la vista ciudadana, por lo que dispuso por providencia que se cumpla con las características ordenadas.
La segunda, de color dorado, que contiene el texto judicial con la palabra “providencia”; la tercera, en la que se increpa a la jueza Vera; y, una cuarta en la que consta el mensaje de “disculpas públicas”.
Los abogados de la vicepresidenta Verónica Abad, que acudieron a esta diligencia, pidieron a Vera que observe que el mensaje de disculpas públicas no corresponde hacerlo en una lámina de acero, sino en una cadena nacional de radio y televisión.
En esta última placa, el texto dice: “Disculpas públicas”, fechado el 23 de diciembre, en el que se hace mención al fallo constitucional y que en su cumplimiento “se extienden disculpas públicas a la accionante María Verónica Abad Rojas, al decidir la juzgadora otorgarle el derecho a ser funcionaria pública bajo el régimen de la Ley Orgánica de Servicio Público (Losep)”.
Esta medida de reparación integral es parte de otros seis puntos que son parte de una sentencia de acción de protección que dio la razón a Verónica Abad y dejó sin efecto un sumario administrativo que terminó con la suspensión por cinco meses de su cargo de vicepresidenta de la República.
La razón: porque no viajó a Ankara (Turkiye) antes del 1 de septiembre de 2024 para continuar con su misión diplomática de embajadora por la paz entre Israel y Palestina, como lo había dispuesto un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Abad llegó a ese país el 9 de septiembre, por lo que desde el Ministerio de Trabajo le siguieron un sumario administrativo por falta muy grave.
Vera dejó sin efecto la sanción y el sumario y ordenó, entre varias acciones, que Abad asuma sus funciones en la Vicepresidencia de la República en Quito. Sin embargo, las puertas de acceso están cerradas para su ingreso. (I)