Minutos después de que el presidente Guillermo Lasso anunció que la Policía y las Fuerzas Armadas emplearán el uso progresivo de la fuerza, “para defender el orden público y la democracia”, decenas de agentes incursionaron con bombas lacrimógenas, motocicletas y vehículos antimotines para despejar a los manifestantes que se encontraban en el parque El Arbolito, en el centro norte de Quito.