Durante los últimos dos años los trabajadores de diario El Comercio “se han puesto la camiseta” para ayudar al medio de comunicación durante un grave crisis económica que lo aqueja. Soportaron que se les pagara por partes sus salarios, dejaron de percibir horas extras, pese a que sus jornadas laborales se extendían más de ocho horas, e incluso pagaban, en el caso de los periodistas, insumos como internet y planes celulares para seguir publicando contenidos.