El 9 de marzo último se cumplió un mes de la crisis interna en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), que se inició con la conformación de una nueva mayoría que eligió a Hernán Ulloa en la presidencia y María Fernanda Rivadeneira en la vicepresidencia. David Rosero, quien asumía la vicepresidencia, Sofía Almeida la presidencia y Javier Dávalos se reincorporaron al pleno bajo protesta. Rosero cuenta que volvió para salvar su responsabilidad de la fiscalización que se avizora en la Asamblea Nacional. No reconoce la presidencia de Ulloa, pues aún hay apelaciones en los tribunales de justicia, dijo. Critica a la nueva mayoría que un mes después no ha avanzado en elegir a un nuevo contralor del Estado o sortear a los dos vocales salientes del Consejo Nacional Electoral (CNE). Para él, los cuatro contrarios están cumpliendo el objetivo del Gobierno, que “no era tomarse el Consejo, sino alargar los concursos”. Reconoce que hay intereses políticos detrás de la elección de autoridades, pero la salida está en que haya pluralidad en la participación de los ciudadanos y no de un solo “color”.