“Es una isla casi abandonada. Quedó como muerta”, me advierte Delfino Davies nada más poner un pie en su pequeño museo de herramientas e instrumentos.
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La isla cambió por completo el pasado mes de junio, cuando decenas de botes trasladaron a 300 familias desde la isla Gardi Sugdub a una barriada en tierra firme
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“Es una isla casi abandonada. Quedó como muerta”, me advierte Delfino Davies nada más poner un pie en su pequeño museo de herramientas e instrumentos.
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"Si no me dejaba colocar el grillete, me dejaban detenida. Me obligaron a ponérmelo", dice una venezolana. Tiene un bebé. Llegó hace 3 años a Estados Unidos.
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