Los juegos mentales en los niños generan una serie de hormonas que trabajan en el cerebro de los más pequeños. “Cada vez que un niño juega, se producen estas sustancias que activan el cerebro produciendo la serotonina y la dopamina, esto les va a brindar equilibrio emocional y mejorar su salud mental”, asegura la psicóloga María Luisa Tapia.