Desde el 5 de mayo en la región Costa-Galápagos y desde septiembre en la Sierra-Amazonía empezará a controlarse la utilización de teléfonos celulares en el aula en las unidades educativas en Ecuador.
La ministra de Educación, Alegría Crespo, mencionó que en mayo ya entrará en vigencia la decisión de regulación del uso del dispositivo.
Sostuvo que es importante darse cuenta de cuáles son las ventajas de la tecnología en cuanto a investigación, indagación, recopilación de ideas. Agregó que si se lo toma de esa manera es fantástico, pero también puede ser una ventana que no es necesario abrirla durante la jornada escolar.
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Esto porque puntualizó que cuatro de cada diez estudiantes han pasado por situaciones de acoso sexual a través de sus redes sociales, además de que es un gran distractor y figurativamente los estudiantes no están presentes en el aula.
Esa cartera de Estado ha decidido que hasta el décimo de educación básica no estará permitido su uso en la jornada escolar, y solamente en bachillerato se lo podrá utilizar con fines pedagógicos e investigativos y en algún tema de seguridad.
Aclaró que tablets o computadoras van a ser utilizadas.
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Tomando en cuenta cifras del Ministerio de Educación, en el nivel bachillerato hay 861.357 estudiantes, lo que corresponde al 20,97 % de la población escolar. En la Costa-Galápagos hay 494.026, mientras que en la Sierra y Amazonía, 367.331. En total, en el país existen 4‘106.819 alumnos.
En otros países, como Brasil, Francia y Australia, ya se implementa un control, compartió Crespo.
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Un botón de seguridad se implementa para el sistema educativo
La funcionaria se refirió a los posibles efectos, como trastornos oculares y musculoesqueléticos, adicción y dependencia al consumo del contenido digital.
Reveló que el 77 % de los estudiantes señala la distracción como el principal problema asociado al uso de celulares en el aula, el 82 % de los docentes percibe un impacto negativo en el rendimiento académico y el 83 % identifica el entretenimiento como el uso principal de los celulares por parte de los estudiantes.
Reveló que han liderado también estudios técnicos con revisiones documentales y análisis de artículos científicos; han realizado encuestas a casi 15.000 personas, incluyendo estudiantes, docentes y padres de familia; y se efectuó un estudio cualitativo direccionado a 142 estudiantes, 70 docentes y 3 médicos especialistas.
Gabriel Cevallos, doctor en Educación y profesor en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), mencionó que hay dos extremos que no son tan buenos, pues, por una parte, se habla solamente del uso del celular y que su utilización irreflexiva puede llevar a prácticas muy complicadas, como ciberacoso o cuestiones incluso más graves; y, por el otro lado, hay una prohibición que no corresponde a la realidad social.
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Los estudiantes lo tendrán prohibido dentro del aula, pero a continuación van a utilizar su teléfono al salir de la institución, mencionó.
Por ello, para él, se debe hablar de uso mediado porque, adujo, lamentablemente el solo uso, sin tomar en cuenta los factores éticos, sin pensar en proteger la privacidad, lleva a caer en alguno de los dos extremos.
Habrá ventajas, opinó, si esa mediación tiene que ver no solamente con el profesor, sino que es un movimiento completo de la sociedad.
Añadió que los padres de familia tienen también que alfabetizarse digitalmente, las autoridades deben crear ecosistemas digitales en las instituciones y el profesor tiene que ser formado, porque no todas las mallas de licenciaturas actualmente tienen aspectos tecnológicos desde un pensamiento crítico y de dominio.
Acerca del uso solo en bachillerato, Cevallos mencionó que hay estudios que muestran que una exposición demasiado temprana a las tecnologías provoca efectos adversos en cuestiones como la atención; sin embargo, no tendrá mucho efecto si es que desde los hogares no hay conciencia de los riesgos de un celular conectado a internet por todo aquello que puede encontrarse en la web. Planteó que haya regulaciones de uso en los domicilios.
La propuesta del experto es que debe estar acompañada de campañas de sensibilización a los padres de familia, porque mucho del tiempo que pasan los jóvenes es con un teléfono en la mano.
Según Crespo, la decisión no implicará que no puedan llevar el celular a las instituciones educativas, pues los alumnos lo podrán hacer aunque, sostuvo, lo ideal es que no lo hagan, pero habrá una logística para poder guardar los celulares en las unidades educativas.
El acuerdo ministerial que regula el uso está en construcción. (I)