“Un fin de semana entré con mi familia al KFC de Plaza Quil, me acerqué a ordenar pero ya no tenía que ir al mostrador, como siempre lo hacía, yo mismo pude escoger lo que quería en una pantalla, fue más ágil y hasta divertido”. A Pedro Carreño primero le pareció extraño pero con la ayuda de su hijo logró manipular sin problemas el mecanismo que le mostraba todo el menú y los precios en una gran pantalla táctil y donde también pudo pagar su orden con tarjeta de crédito.