La importación de productos agrícolas de Estados Unidos, una vez que entre en vigencia el acuerdo firmado con Ecuador, preocupa a productores locales como los sectores porcícola y avícola, que plantean revisar lo negociado y reducir costos internos para competir en mejores condiciones.
El presidente Daniel Noboa aclaró que se fijaron “cupos limitados”, además dijo que el acuerdo no es definitivo y que si no se firmaba no se podía avanzar a la siguiente ronda de negociación, que sería entre agosto y septiembre próximos.
Dirigentes gremiales de las industrias de cerdo y aves comentan que desconocían que este año Ecuador podría volver a negociar con Estados Unidos, ya que aquello no ha sido informado por el Ministerio de Producción.
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En los anexos del acuerdo de comercio recíproco (ART, por sus siglas en inglés) se establecen cupos de importación (sin aranceles) y procesos de desgravación arancelaria para algunos productos como cerdo, pollo, pavo, entre otros.
Para los porcícolas, el cupo máximo de importación desde Estados Unidos es de 100 toneladas métricas (t) al año. Incluye carne de cerdo fresca, refrigerada o congelada: en canales o medias canales, piernas, paleras, chuletas, costillas, tocino, entre otros.
En aves de corral el volumen fijado es de 500 t de carne y despojos: sin trocear, frescos o refrigerados, congelados, hígados.
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Lo que se importe fuera de esos rangos gravará un arancel base del 45 %, en cerdo y aves, que se irá reduciendo progresivamente durante los tres primeros años de vigencia del acuerdo; a partir del cuarto año todos los productos podrán ingresar libres de aranceles.
Como tal los cupos no son la principal preocupación de los productores nacionales, sino cuando la desgravación de aranceles llegue a su fin, pues la industria ecuatoriana tiene costos de producción más elevados que sus competidores estadounidenses, que poseen mayores capacidades y reciben subsidios estatales.
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Así lo indican Estefanía Loaiza, directora ejecutiva de la Asociación de Porcicultores del Ecuador (ASPE), y Ramiro Apolo, presidente de la Federación de Avicultores y Pecuarios del Ecuador. Aclaran que sus sectores no se oponen a los acuerdos comerciales, pero piden participar en temas que involucren intercambio comercial.
Los dirigentes dicen que se debe trabajar al menos en dos frentes: mejorar el contenido del acuerdo -de ser posible antes de su ratificación- y trabajar casa adentro para disminuir los costos de producción.
Sobre lo último, el precio del maíz es uno de los factores que más peso tienen, pues aumenta los costos del sector porcícola hasta en un 40 %, dice Loaiza. Un margen similar impacta en la industria avícola, agrega Apolo. El grano es una materia prima clave porque es parte del alimento de los animales.
Ambos consideran que la política gubernamental que fija un precio mínimo de sustentación del maíz encarece los costos. En 2025 se fijó en $ 17,35 por quintal, mientras que en Estados Unidos ronda los $ 8.
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Apolo aclara que no se busca perjudicar a los maiceros del país, sino encontrar alternativas. Loaiza comenta que si se logra disminuir el precio del maíz, y además facilitar la importación, los porcicultores no solo podrán competir en mejores condiciones con Estados Unidos, sino que incluso podrían ampliar exportaciones.
En el ART se determina un cupo de importación de maíz de 25.000 toneladas al año, sin aranceles, que equivale a una semana de balanceado para los sectores avícola y porcícola.
Además, el cupo es mínimo frente a los 1,4 millones de toneladas que consume la industria ecuatoriana al año, explica Henry Peña, presidente de la Corporación de Maiceros Ecuador Productivo. Él defiende la política de sustentación del precio, y dice que si se llega a revisarla, también se deberían revisar los costos productivos del sector. Los maiceros sí se oponen al acuerdo. Peña ve desventaja por la capacidad de producción de ese país y por las subvenciones que reciben los agricultores. (I)





