Por alrededor de dos horas cientos de trabajadores recorrieron las principales calles del centro de Guayaquil protagonizando una edición más de la tradicional marcha en celebración del Día del Trabajo, que es este viernes 1 de mayo, cuando se conmemora la lucha de los obreros por derechos laborales, principalmente la jornada de ocho horas, surgida tras las protestas de Chicago, Estados Unidos, en 1886.

Este hecho histórico fue resaltado por Juan Cervantes, presidente del Frente Popular de la provincia del Guayas, uno de los líderes de la marcha, que aglutinó a decenas de sindicatos que aprovecharon la concentración para exponer sus peticiones. “Hoy conmemoramos 140 años de la masacre de los trabajadores de Chicago que lucharon precisamente por las ocho horas de trabajo”, sostuvo el dirigente.

En esta línea, Cervantes apuntó que uno de los pedidos de los trabajadores es que la jornada laboral se mantenga en esas ocho horas. También hubo peticiones concernientes a la salud, educación y a la política económica.

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El dirigente también criticó la falta de soluciones en el tema de los contratos colectivos y los despidos de maestros y profesionales de la salud. “Es una jornada que pone al centro la defensa de los derechos de los trabajadores, la defensa del patrimonio, pero también la defensa de la salud que está postrada”, apuntó Cervantes.

Además, exigió que se declare la moratoria del pago de la deuda externa y que “esos cerca de $ 15.000 millones que se destinan en el año” se dirijan a la salud, el agro, la educación y otros sectores.

Estos pedidos fueron expuestos a lo largo de la marcha que partió a las 08:45 desde el parque Chile, en Rumichaca y Capitán Nájera, avanzó por Rumichaca hasta la avenida Olmedo, siguió hasta el Malecón, pasó por el edificio de la Gobernación, sin incidentes, y continuó por la avenida 9 de Octubre hasta llegar al parque Centenario, a las 10:46, donde se armó una tarima.

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En varios tramos, las consignas de la marcha se mezclaron con el bullicio del comercio que se vio interrumpido momentáneamente. Algunos trabajadores de negocios se mostraron afines a los pedidos de los manifestantes; otros, en cambio, estaban atentos a cualquier disturbio para cerrar las puertas de los negocios y evitar posibles saqueos. “Se los apoya, pero igual hay que estar atentos y más que todo seguir trabajando”, señaló Wendy Ledesma, una vendedora de una importadora.

La marcha y la concentración fueron resguardadas por la Policía, y al final del recorrido, a la llegada a la tarima, en la calle Lorenzo de Garaicoa, se unió el ejército. Mientras, el personal de la Autoridad de Tránsito y Movilidad de Guayaquil (ATM) se encargó del cierre de vías y desvió el tránsito para el normal desarrollo de la manifestación que se dio sin novedades. (I)