Hugo González, de 60 años, es un apasionado de la tecnología. Su sueño es ser un nómada digital y su edad no fue barrera para actualizarse en busca de esa meta. Después de culminar su formación en analítica de datos, inteligencia artificial y productividad digital, siente que está más a su alcance.
González fue uno de los estudiantes más longevos del Data Foundations Program del Coding Bootcamps Espol, del que se graduó la semana pasada junto con 220 compañeros que fueron becados por el Ministerio de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (Mintel), que invirtió $ 420.000 en esa preparación.
Entre las nuevas habilidades que aprendió durante ocho meses están Excel, SQL, Python, Power BI, inteligencia de negocios, talleres de empleabilidad y asesorías de desarrollo de perfil académico en el mundo laboral.
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Emocionado, González explicó que ser nómada digital es disfrutar de la naturaleza en vacaciones continuas, pero trabajando. “Es mi objetivo de vida”, expresó.
A su edad, había enfrentado desafíos para encontrar empleo en su área. Estudió la carrera de Sistemas y trabajó en empresas, donde llegó a ser gerente en esa área, pero desde hace diez años le fue muy difícil poder ubicarse otra vez en una compañía por su edad y ha sobrevivido como trabajador independiente con trabajos esporádicos.
Confesó que al postular al programa también pensó que su edad le iba a jugar en contra y no lo iban a aceptar.
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Ahora, actualizado con más herramientas para valerse en el ámbito laboral, González ya no ve su edad como una barrera, sino como una ventaja para cumplir su sueño, pues asegura que ha investigado y su perfil es lo que buscan muchas empresas del exterior: “Casi el 95 % de estas actividades tecnológicas se pueden hacer remotamente, puedo tomar servicios con otros países, por ejemplo, con Estados Unidos”.
“Tenía miedo, pero ahora tengo herramientas para pelear”
También están los que llegaron al programa sin conocimientos en tecnología, como Jessica Cornejo, de 34 años. “Postulé, tenía miedo, pero obtuve la oportunidad, empecé desde cero, no sabía nada de tecnología. Ha sido complejo, pero logré sobreponerme”, dice emocionada la madre de dos niños que cambió el miedo por conocimiento y esperanza.
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Aún no tiene trabajo, pero está en su búsqueda. Está convencida de que el mundo laboral actual necesita a personas con su perfil y su capacidad de manejo, pues ahora tiene todas las herramientas que aprendió durante estos últimos ocho meses.
Además, su meta es seguir preparándose y aplicar lo aprendido en el programa en otros ámbitos, como el de la ingeniería de alimentos, que es la carrera que va a estudiar en la universidad. (I)




