El comercio minorista en Ecuador experimenta una transformación acelerada. Grandes cadenas se expanden en barrios populares, a través de nuevos formatos que compiten con precios y, en su mayoría, con productos de marcas propias.

Una de las últimas novedades que apareció en el mercado fue la apertura de B-Sí, que tiene por eslogan: Bueno, Bonito y Barato. Pertenece a Corporación Favorita, que es dueña de Supermaxi, Megamaxi, Akí, Super Akí, Gran Akí, Akí Vecino, Titán, entre otras.

La imagen de B-Sí se distingue por los colores naranja y blanco. Las dos primeras tiendas funcionan en los sectores de Carcelén y Calderón, en el norte de Quito, dos de las parroquias más pobladas de la capital.

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Por sus precios bajos y productos que se exhiben en las perchas en los mismos cartones que salen empaquetados desde las fábricas, muchos consumidores han asumido que ese establecimiento se inauguró con la intención de competir directamente con las tiendas Tuti, que ha tenido una rápida expansión con presencia en varias ciudades del país.

Pero lo cierto es que B-Sí no apareció con el afán de disputar el formato hard discount (descuento duro), aclaró Álvaro Rothembach, gerente de Asuntos Institucionales y Sostenibilidad de Corporación Favorita.

“He visto por todo lado que se habla de un hard discount, no es un hard discount“, dijo Rothembach en una breve entrevista con EL UNIVERSO durante un foro empresarial que se realizó días atrás en Panamá.

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A la pregunta de si B-Sí es la competencia de la otra cadena, respondió: “No, definitivamente no”.

La Real Academia Española define al hard discount como “el tipo de establecimiento minorista que vende solo o muy mayoritariamente marcas propias de productos de bajo precio y gran consumo, con bajos márgenes comerciales y con surtido reducido”.

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Un estudio de Deloitte, publicado en 2025, describe que el “éxito” de este tipo de tiendas minoristas “se basa en una expansión geográfica acelerada, proximidad al cliente, énfasis en marcas propias y un surtido básico”.

El hard discount “requiere grandes inversiones para lograr economías de escala en compras y logística”, señala Deloitte.

Rothembach explicó que B-Sí “es un piloto”, una suerte de “laboratorio” que permite probar productos y servicios. Contó que la reacción de los consumidores ha sido buena.

“Estamos aprendiendo junto con los consumidores de este pequeño formato. Es un piloto, es un laboratorio donde queremos probar productos, donde podemos probar servicios, que nos va a servir para poder tener tecnología y emular en otros formatos”, resumió.

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Por ahora, dijo, Corporación Favorita no tiene la intención de abrir más locales, sino que los esfuerzos se concentran en observar cómo evoluciona el proyecto piloto.

“No hay idea de crecimiento, no hay una idea de ponernos en todo lado, sino de empezar a ver cómo va este pilotaje, estos laboratorios, y testear regiones, testear ciudades. Y ver cómo vamos aprendiendo de un negocio que es, por naturaleza, un formato muy pequeño, pero muy competitivo. Estamos en eso”, señaló.

En el segmento hard discount hay que crecer mucho para tener proximidad; por el momento, ese no es el objetivo de Corporación Favorita, reiteró el gerente.

Y destacó que B-Sí tampoco vende productos de marcas exclusivas para ese formato, que es característico de los establecimientos de descuento duro.

El ejecutivo describió que en este corto tiempo el público se ha visto atraído por el local debido a los precios, la mercadería competitiva, la infraestructura y diseño de la tienda, por tener la opción de pagar con tarjeta de crédito y débito, y no tener que pagar por las fundas para llevar sus compras. (I)