Carolina Aguirre, presentadora de Panorama Internacional, describe como maravilloso el tiempo que dedica a contarle un cuento a sus hijas Luciana y Emilia. “Suelo leerles saltando una noche, o a veces, de tarde ponemos todos los cuentos en el piso y vamos leyendo uno por uno, hasta leer unos 4 o 5, depende de qué tan extenso sea”, comparte a este medio.
La Ría y Sueños de papel: espacios en Guayaquil que promueven la lectura en los más pequeños
Dice que lo valioso de estos momentos de lectura es la conexión que entre ellas se genera. “Se me acurrucan una de cada lado, y prestan atención a todo lo que les digo. Les hago voces diferentes a los personajes y al narrador para captar su atención, y se maravillan viendo los dibujos”, expresa.
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Algunos de los libros que la cantante les lee pertenecían a ella cuando era una niña. “Es muy especial, porque, aunque tienen cuentos nuevos, la mayoría de los cuentos que les leo, eran míos de cuando era una niña. Me gustaban tanto, que los guardé todo este tiempo, y ver que ellas ahora los disfrutan, es algo hermoso”.
En tanto, la cantante Luz Pinos le lee todas las noches a su pequeño Matías desde que es un bebé. “Es un ritual muy especial que tenemos en familia. Mati elige todas las noches qué libros quiere leer y para nosotros es uno de los momentos que más disfrutamos”, declara.
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La intérprete lo ve como un tiempo para reflexionar y disfrutar a la vez. “Nos gustan los libros porque puedes jugar cuando los cuentas haciendo voces, tienen silencios, espacios para reflexionar, para jugar, para imaginar y a Mati le encanta”.
Entre los libros que comparten en la actualidad se encuentran La princesa y el pony y De vuelta a casa. “Como papás nos llena de satisfacción que tenga esta rutina, porque sabemos que va a servirle para el resto de su vida”, añade.
Claudia Bugueño, especialista de Biblioteca y Archivo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, indica que acercar a los más pequeños a la lectura es abrir una ventana para el disfrute de su niñez. Ella sugiere que siempre hay que relacionar al libro con algo afectivo y amoroso “para que cuando los niños y niñas sigan creciendo, esa conexión sea lo que les impulse a seguir leyendo”.
Ana María González, encargada de la Sala La Ría, dice que los momentos de lectura permite a los padres conocer mejor a sus hijos. “El momento de la lectura, cuando estamos usando nuestra voz, nuestra melodía, nuestro tono y la otra persona está escuchando es un momento que crea conexiones especiales… es una forma de decirles: estoy contigo y nadie más”, sostiene la encargada de la sala infantil de la Biblioteca de las Artes.
Es por esta razón es que los primeros mediadores de lectura en la vida de un menor son los padres, los abuelos, o la familia; ellos van a hacer los encargados de crear el primer puente entre los niños y los libros. Tener este momento con los hijos -al menos 15 minutos al día-, no solo fortalece los vínculos familiares, sino que también permite crear un vínculo con la palabra. “Leer juntos es mucho más que un momento de aprendizaje, es disfrutar juntos lo hermoso de la palabra, lo hermoso de la escritura…”, señala González.
Los adultos tienen la tarea de insertar el libro en la vida de los niños como algo cotidiano, y para esto Bugueño aconseja armarles una pequeña biblioteca en casa. “Al menos un pequeño espacio de lectura… si no tenemos cómo hacerlo, puede llevar a los niños a lugares que sí los tengan, como librerías, bibliotecas, centros culturales, parques donde se desarrolle actividades sobre mediación de lectura”. Lo importante es que sus hijos crezcan con la idea de que los libros son accesibles para todos y es un “acompañante divertido”.
Yvette Carter, especialista invitada a un seminario internacional de la UNICEF indicó que leer todos los días a los niños tiene algunos beneficios para su desarrollo: amplía su vocabulario, sus conocimientos y su sentido de la historia, y aumenta la habilidad de comprender los textos. Pero esto debe ir de la mano de adultos dispuestos a despejar todas las dudas de los niños, y dialogar sobre lo que leen. Este proceso se lo puede acompañar con materiales didácticos para explorar la escritura, como lápices y papeles.
“Debemos crear un lugar seguro para ellos, donde puedan decir lo que piensan, donde puedan llorar, si necesitan llorar, reír, si quieren reír… un espacio donde pueden expresar sus emociones, sentimientos, de forma segura, sin ser juzgados…”, explica González.
Aguirre, considera que cultivar el hábito de lectura en sus pequeñas le permite mantenerlas alejadas de las pantallas, además las ayuda a desarrollar su imaginación, a mejorar su vocabulario, y a aprender lecciones de vida. “Pasamos un rato precioso juntas, y hay que aprovechar a inculcar este hábito ahora que tienen todas las ganas y ellas mismas me pidan que les lea; aprovechar esa curiosidad para que se adentren desde chicas en la lectura”.
Seleccionar los libros
Antes de seleccionar un libro hay que tener en cuenta las edades de sus hijos. Bugueño señala que los primeros acercamientos se pueden hacer entre los 0 a 3 años. “A esta edad les mueve los libros que tienen texturas, sonidos, muchos colores, y también hay que acudir a la narración oral, como las canciones, los trabalenguas”, menciona.
Libros divertidos de ciencia para los niños (y para los padres)
Se sugiere los libros arte, como los de pop up, los ilustrados, los álbumes, y los de acordeón. “Son diferentes maneras de presentación del libro, que tienen como objetivo que el niño disfrute, que le cause sorpresa, ternura, que les haga vivir diferentes emociones, en el que pueden encontrar un sinfín de cosas para explorar”, explica, y a esto añade los libros que se pueden meter a la cuna “como los libros textiles, los libros cartón que les enseñan cosas tan simples como los colores, los animalitos, las emociones”.
González por su parte recomienda buscar variedad de temas, ya que la literatura puede ser un alimento para el cerebro. “Es estimulante exponer a los niños a diferentes tipos de lectura, como rimas, no ficción, poesía, libros en otros idiomas…”.
Cuando el niño tiene entre 8 y 13 años se va a necesitar de elementos y metodologías para que los libros les sigan pareciendo muy atractivos.
Por ejemplo, antes de elegir los libros para sus hijas, Aguirre los revisa y se cerciora de que vayan acorde a su edad; sus hijas tienen 2 y 4 años, respectivamente. “Luego los dejo en la repisa para que ellas escojan”, menciona. La Miss Ecuador 2012 cuenta que siempre leen un libro diferente. “Depende de ellas, de qué tengan ganas de leer. Tenemos desde la Biblia para niños, hasta libros de colores y números, y los clásicos de los hermanos Grimm”, menciona.
Literatura infantil, un género que abre las puertas a mágicas historias
Bugueño afirma que los padres no necesitan ser todos unos profesionales al momento de leerles un cuento a sus hijos, pues solo el acto de narrar de los seres queridos ya representa un vínculo para los niños. “Al inicio basta con que sea el libro, la voz, la calidez y el deseo de acercar los libros. Mientras antes se lo haga, es mejor”, indica.
La actriz y cantante María José Blum afirma a este medio que todas las noches, junto a su esposo, les lee un cuento a sus hijas Luanna, de 11 años y Allegra, de 8. Su táctica es ofrecerles opciones de historias para que ellas escojan, entre ese uno inventado por ella. “Yo les doy la opción de elegir el cuento de un libro de los que tenemos, un cuento inventado, o un cuento en YouTube que lo busco específicamente para la edad de ellas…”.
“Normalmente les encanta los cuentos improvisados, los que yo me invento, que le pongo mucha fantasía, muchos mensajes, muchas cosas bonitas, hablando de cosas que ellas pueden estar pasando en ese momento como el miedo a los truenos por ejemplo”, añade la actual competidora del reality Soy el mejor.
Blum, quien también estudió educación en párvulo, considera que es una gran oportunidad para enseñarles valores. “Cultivo este hábito porque creo que es un momento muy entre nosotras de poder imaginar a través del cuento, o de poder aprender mensajes en el día a día, que puedan aplicarlos en sus vidas”, reflexiona.
Espacios públicos
“Las niñas y niños tienen derecho a acceder a servicios culturales, tienen derecho de estar en momentos en paz, en momentos fuera de violencia, fuera de las malas noticias… Y esta es una oportunidad como adultos para hacer respetar sus derechos”, resalta
¿Cuáles son las ventajas de la educación inicial para la vida adulta?
Si usted busca un espacio alterno para fomentar en sus hijos el amor por los libros, puede acudir a algunos lugares que ofrecen, de manera gratuita, actividades como lectura en voz alta, narración oral, talleres alrededor del libro, escritura creativa, y más.
En Quito puede ir a la Biblioteca de la Casa de la Cultura, en Guayaquil tienen a disposición La Ría de la Biblioteca de las Artes y la sala de lectura de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas.
En sus redes sociales puede conocer los horarios y agenda de actividades de estos espacios. “Lo que se trata es que la lectura se convierta en una compañía, en una fuente de respuestas, en una ventana de encontrar otras cosas… en esa posibilidad luego de crear, de escribir”, menciona Bugueño. (I)