El año nuevo arrancó con un largo feriado que nos regaló algo cada vez más valioso: tiempo para descansar, para despejar la mente del trabajo y recargar energías de cara a un 2026 que promete dinamismo, encuentros y mucho movimiento.
El 2025 quedó atrás dejando avances sólidos en el ámbito gastronómico, académico y ferial, además de reconocimientos, premios y la apertura de nuevos restaurantes. Enero de 2026 se presenta como un mes clave, consolidando la presencia de Ecuador en importantes escenarios internacionales.
La cocina ecuatoriana empieza, sin duda, a ocupar el lugar que merece en el mapa gastronómico global. Puede parecer que el reconocimiento ha llegado tarde, pero en gastronomía, como en la vida, todo ocurre a su debido tiempo. Hoy contamos con una representación cada vez más fuerte, que acumula logros y genera un efecto colectivo: celebramos, compartimos y empujamos juntos.
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Este inicio de año también estuvo marcado por una noticia que sacudió a la región. Para muchos fue motivo de optimismo. En lo personal, la realidad de Venezuela me resulta cercana, tanto por vínculos familiares como por los años compartidos con cocineros y profesionales de la hostelería venezolana que, en las últimas dos décadas, han llegado a nuestro país aportando conocimiento, oficio y amabilidad.
Toda migración trae consigo cultura, y la gastronomía es una de sus expresiones más poderosas. Venezuela es un país con una cocina rica en productos, técnicas y tradiciones.
Diciembre, por ejemplo, se viste de sabores inconfundibles: hallacas, pan de jamón, pasticho… platos que he tenido la oportunidad de disfrutar y que hablan de identidad y memoria.
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Entre todas esas preparaciones, hay una que se ha convertido en emblema: la arepa rellena. Aunque comparte con Ecuador y otros países de la región el maíz como base, su gran particularidad radica en la creatividad de sus rellenos.
Reina pepiada, rumbera, peluda, catira… nombres tan sugerentes como los sabores que esconden, y que inevitablemente me recuerdan a la versatilidad de nuestra cocina con el plátano verde.
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En nuestro restaurante tuvimos la suerte de contar con una gran colaboradora venezolana que nos acostumbró a sus arepas, siempre generosas y llenas de carácter. Y en casa, mi madre mantiene la tradición de preparar arepas a diario para acompañar el café: casi siempre de queso, aunque a veces aparece alguna sorpresa en su interior. De esa mezcla de recuerdos, cruces culturales y afectos nace la receta que comparto hoy.
Arepas rellenas de cordero guisado a la cerveza
Ingredientes
- Para las arepas
- 1 taza de harina de maíz precocida
- 3 tazas de agua tibia
- 1 cucharada de mantequilla
- ½ cucharadita de sal
Para el relleno
- 1 kg de carne de cordero
- 1 kg de cebolla perla
- 10 dientes de ajo
- 2 cervezas negras
- 1 taza de jugo de naranja
- Laurel, romero y tomillo
- 2 cucharadas de harina
- 2 cucharadas de mantequilla
- Aceite de girasol
- Sal y pimienta
- Queso fresco
Elaboración
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- Mezclar la harina con el agua tibia, la mantequilla y la sal hasta obtener una masa homogénea.
- Amasar hasta que la masa se desprenda fácilmente de las manos.
- Formar las arepas y asarlas en una sartén a fuego medio, sin grasa, dorándolas suavemente por ambos lados.
- Cortar el cordero en cubos, sazonar con sal y pimienta y sellar en una olla con aceite caliente. Retirar y reservar.
- En el mismo aceite, sofreír la cebolla y el ajo cortados en juliana durante aproximadamente 60 minutos, hasta lograr una caramelización profunda, agregar la harina, mantequilla y dorar.
- Incorporar el cordero, las hierbas aromáticas, la cerveza y el jugo de naranja. Añadir un poco de agua si es necesario y cocinar a fuego bajo durante una hora, o hasta que la carne esté muy tierna.
- Retirar la carne, procesar la salsa y reducirla. Volver a integrar el cordero, rectificar de sal y pimienta.
- Abrir las arepas, rellenarlas con el guiso de cordero (mechado o en cubos) y terminar con queso fresco. (O)






























