El regreso del grupo surcoreano de K-pop BTS a México provocó una de las mayores controversias recientes en la industria del entretenimiento, al combinar una demanda masiva, fallas en la venta de boletos, denuncias de reventa y, finalmente, la intervención directa del Gobierno mexicano, que incluso recurrió a la vía diplomática para solicitar más conciertos en el país.


