Carla Sala ha vuelto a la que ella llama su casa televisiva, RTS, para ser presentadora junto con Adrián Nicolás Contreras de El despertar de la noticia, programa que se transmite de 05:45 a 07:00.

Ella se había despedido de la televisión en 2020, cuando se fue a vivir a Argentina, y desde entonces ha estado alternando entre ese país, España y Ecuador. “Me he mantenido dando mis clases de danza por Zoom. Usted sabe que con la pandemia la mayoría de los negocios tuvieron que cerrar, pero aquí estoy ahora”.

Ahora madruga para abrir la franja de noticias de RTS. “La verdad es que me siento feliz de regresar acá, agradecida con todos los ejecutivos, con nuestra directora de Noticias, Mariuxi Padilla, y Kerly Silva, que es productora de todas las franjas de noticias de la mañana. Me han recibido con mucho cariño, con mucho respeto, y es recíproco”.

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Próxima a cumplir 58 años de edad, Carla hace cuentas de cuánto tiempo hace que empezó en la pantalla chica. “Empecé a hacer comerciales cuando era bailarina de ballet, a los 12 años hice el primero, para una marca estadounidense; lo hice con una productora peruana y (desde entonces) me inicié en especiales musicales, en los que yo bailaba con artistas internacionales, a los 14 años”, recuerda.

Los programas de variedades y concursos no tardaron en llegar, sin dejar de lado el modelaje. Fue portada de Vistazo y representó al Ecuador en el concurso Latin Model. Hice actuación, novela, película. Y luego entré en el área de noticias”. Todo ese tiempo siguió dirigiendo su escuela de danza (Carla Sala Dance).

“Soy instructora y maestra desde muy jovencita, empecé a dar clases a los 17 años”. Así como enseñaba en su local, instruía en ballet a las seleccionadas de gimnasia olímpica y de patinaje artístico del Guayas.

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“Falta mucho apoyo para los bailarines, porque hay que luchar. Yo quería ser bailarina clásica, pero aquí no podía, uno se come la camiseta. Yo quería que mi madre me enviara a Nueva York, a los 14 años, a estudiar en la escuela Juilliard, porque el profesor le dijo: ‘Tienes que sacarla de aquí’”. Pero su mamá no quiso alejarse de ella siendo todavía menor de edad.

Dejó de ser bailarina en espectáculos a los 33 años, cuando nació su hija Carla Bruno. Al dejar los escenarios, se dedicó a la televisión, en el área de noticias enfocadas a la comunidad. “Me encanta sentir ese cariño y ese amor, les estoy agradecida al ciento por ciento, porque uno puede tener su talento, pero si no contamos con apoyo, técnico, creativo, con mentores y con el televidente, es difícil. Puedo decir que el público me quiere y me respeta”.

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Ella describe su carrera como versátil, desde lo artístico hacia lo noticioso. “Yo abrí un espacio –y eso sí lo tengo que decir con toda la honestidad– donde la mujer no podía llegar. Es muy difícil cuando hay machismo, cuando hay celos; pero la mujer fue ganando terreno en las distintas áreas y es maravilloso. Yo celebro a las mujeres”, asegura, alabando el trabajo dentro y fuera de casa y animándolas a perseguir sus sueños.

En su opinión, una herramienta de ayuda para las mujeres artistas y personalidades de televisión ha sido la transición a lo digital. “Se ha abierto un mundo en el que hay mucha diversidad, y en la diversidad está la belleza. Al que le gusta lo ve, al que no le gusta no lo ve, para eso hay un botón o una tecla”.

¿Qué proyectará Carla en El despertar de la mañana? El programa comienza en TV a las 05:45. “Pero nosotros estamos conectados a las 5:35 en YouTube”, explica, “calentando motores para que la gente nos vea en distintas partes del mundo y se suscriba. Están todos cordialmente invitados, pues hay que despertar con alegría. A pesar de que hay noticias que nos parten el alma al informar”, observa, “pero a esa hora de la mañana también queremos escuchar que nos levanten el ánimo, unas palabras de aliento, que se rían un poquito, pero siempre manteniendo nuestra línea noticiosa”. (E)