Tiene 30 años en televisión. Pertenece a una generación de periodistas valientes, de aquellos que van en busca de la noticia, que se han dado a conocer por su trabajo, aunque reciba críticas incluso de otros colegas. José Delgado ha construido su nombre y carrera a pulso. No aparece en pantalla sentado únicamente frente a la cámara. El televidente lo encuentra en todo tipo de plataforma digital. Con su maleta a cuesta en ocasiones, y con micrófono en mano, Delgado recorre el país, se adentra a zonas suburbanas, camina debajo de los puentes, visita barrios populares para verificar cada una de las denuncias que recibe a través de llamadas. Esos recorridos que se viralizan en redes sociales, por los personajes que se exponen en sus reportajes, son los mismos que le han hecho un espacio en la memoria y cariño de sus seguidores, que sin importar la zona en la que Delgado se encuentre se aglomeran para hablar con él, para contarle sus realidades sociales y que -aunque en ocasiones el resto de la comunidad llegue a tomar en broma- visualiza otra cara de la sociedad, una que vive en medio de la carencia, sin comodidades, en riesgo.