“Manito arriba que me voy”, fue una de las últimas frases de Gustavo Velásquez, cantante ícono ecuatoriano que dedicó más de 60 años a la música y marcó a miles de generaciones que bailaron, corearon y disfrutaron de su ritmo favorito, la cumbia.
En uno de sus últimos conciertos, Gustavo apareció de traje azul, su tradicional bufanda de piano colgando de su cuello, pero casi sin cabello y sentado. En ese momento dijo: “Hoy les canto sentadito, en otros tiempos parado, pero siempre con ustedes”, exclamó el ‘Amo de la Cumbia’.
¿De qué murió Gustavo Velásquez, el ‘Amo de la Cumbia’?
Aseguró que se reencontraría con los suyos el lunes, y un lunes 6 de abril su voz se apagó a causa de un cáncer con el que llevaba peleando seis años y que, a los 71, le ganó la partida.
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“Mira, yo creo que no ha nacido ni nacerá alguien que pueda simular o superar a mi papá. Desde ningún punto de vista yo llenaría los zapatos de él. 60 años de carrera, más de 120 discos grabados, más de 1.200 canciones grabadas, festivales ganados, giras internacionales, condecorado por varios presidentes, ocho veces por la Asamblea Nacional, muchas veces por Alcaldías. Llenar esos zapatos es virtualmente imposible".
El legado de Gustavo Velásquez según su hijo
Fueron las palabras de Ángel Velásquez, el tercero de sus hijos, quien, con el corazón partido, las extremidades temblando y la voz entrecortada, recordó a su padre y pidió a sus seguidores que no dejen de bailar y escuchar la música de Gustavo.
La sala de velación número cinco del Camposanto Monte Olivo estaba repleta. Un callejón largo, envuelto en un sol tenue, como si la vida misma estuviera golpeada, familiares, amigos, personajes reconocidos y público en general se congregaron para aplaudir y despedir a uno de los símbolos de la música ecuatoriana y la cumbia nacional.
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Multitudinaria despedida en Monte Olivo
En el auditorio, filas de más de 10 sillas se habían colocado a lo ancho. A los extremos yacían sillones y en el frente, un púlpito, donde se iba a levantar una misa en conmemoración del alma de Gustavo Velásquez.
Él, quien le profesó amor eterno a Sociedad Deportiva Aucas y pasó por las aulas del colegio Mejía, ya no estaba en un escenario; su voz ya no salía por un micrófono. Se escuchaba en altos parlantes y su figura estaba escondida en un féretro café, cobijado con la bufanda de piano que lo acompañó durante muchos años de trayectoria.
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El blanco de las rosas, con el negro de la vestimenta entre la gente, convertía al panorama en desolador, pero la voz de Gustavo, entonando el famoso 'Aguajal' o 'Violencia' le daba un toque distinto a un momento triste y taciturno.
La vida le presentó muchos amigos, entre ellos estaban cuatro miembros de una pequeña orquesta musical que le brindaron una serenata y, al tono de la trompeta, el saxofón y el piano, rememoraron los grandes éxitos de Gustavo.
Músicos y gremios despiden al artista Gustavo Velásquez
Un tributo musical y emotivo
Su familia se sentó en primera fila. Ya no lo podían ver cantando, ahora solo tenían una gran foto que posaba en el extremo derecho de la sala, cubierta de un centenar de arreglos florales que llegaban de todo lado.
Lenin Palacios, músico de profesión, quien entonaba la trompeta en el tributo que le realizaron, llevó dos canciones inéditas de Gustavo Velásquez para que toda la sala lo escuchara y, con una voz tenue, dijo: “No solo fue el rey de la cumbia, sino también el señor de la canción que se canta con el alma y todo el corazón", apuntó.
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Así se llevó a cabo un día más de velación para el que en vida fue Gustavo René Velásquez Vásconez, una de las voces más aclamadas de la Orquesta Don Medardo y Sus Players y amo y soberano de la cumbia.
Sus restos serán velados hasta las 15:00 del miércoles 8 de abril y luego se ofrecerá una misa de cuerpo presente para que sus hijos le den el último adiós en un evento de carácter privado. (I)







