El proyecto guayaquileño La Pham presenta este 18 de abril su primer álbum, Verano de vereda, con diez canciones, dos colaboraciones, dos videoclips y dos fundadores que quieren “hacer más que música”: cantar la identidad local.

Se anunciaba para finales de 2025, pero no pudo ser, explican los músicos David López y Juan José Avilés, que se asociaron en 2020, en el confinamiento por la pandemia. “Juan José estaba grabando su álbum solista y yo también; estuvimos compartiendo música, y de esas canciones quedaron algunas para este álbum”, cuenta David.

Otras salieron en un EP (Vacante, 2023): Rincón, De luto, La luz y Sauces 6. En 2024 sacaron el sencillo Truenos, y en 2025, Cruel. “Creo que este álbum (Verano de vereda) tiene un sonido bastante diferente al EP, porque la banda ha ido encontrando su camino en canciones y en vivo”.

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Cuando empezaron pensaban en música hecha entre dos, cantando y tocando diversos instrumentos cada uno; pero con el tiempo llamaron a otros músicos. La Pham se presenta como un proyecto artístico colaborativo. “Siempre ha sido más importante el valor artístico que puede tener una pieza, más incluso que poner nuestros nombres”.

En algún momento, el proyecto podría dirigirse hacia otras artes, como el teatro, explica David. “Eso es lo interesante del proyecto, la familia artística que uno crea, los amigos que uno va conociendo, que se vuelven familia porque empiezas a verlos todos los días, porque estás haciendo algo juntos y orgullosos de lo que va a salir”. Así, aspiran a un arte más libre de ego.

David y Juan José se conocieron cuando eran estudiantes, recomendándose música el uno al otro. Hasta que se reunieron para tocar y grabar e invitar a otros amigos, como Juan Carlos Esparza en el bajo, Jimmy Sáenz de Viteri en guitarras y Willy Alvarado en la batería. Los acompaña también Alejandra Cervantes, conocida como Doña Pepa, exintegrante de Los Corrientes y ahora Carmen y Los Canallas. Irina López, Rubén Darío Burgos, Juan Carlos Larrea y otros músicos se han unido también a las sesiones de grabación.

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Su concepto, comparten, es la música porteña, porque las influencias que han incorporado vienen de ciudades costeras: Buenos Aires, Río, Santiago, La Habana, San Juan. “Y obviamente hay música de Estados Unidos. Nos gusta Bob Dylan y la música de los 70 que escuchamos todo el tiempo”. Juan José añade que de esta manera evitan encasillarse. “Además, es el sonido que hay aquí en Guayaquil”.

En esa onda, que antes no tenía nombre, enlista a los artistas Álex Eugenio y el fallecido cantautor Aire del Golfo.

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Espíritu guayaquileño: barrio, nostalgia y calor

Para un músico inquisitivo, enmarcarse en un estilo no es interesante. “Mis gustos han cambiado muchísimo con los años”, interviene David. “Yo pensé que iba a hacer rock toda mi vida y no veía ningún otro género, pero creo que nuestra paleta de música se ha extendido”. En este álbum han decidido escuchar la canción naciente y dejarla ser, sin pensar de entrada en el género. “Intentar que tenga nuestro toque, porque siempre va a sonar a lo que hacemos”.

Así, Verano de vereda tiene folk, bossa nova, blues (“el guayaquileño es bien blusero”) y la autoría conjunta de estos dos compañeros o, como ellos dicen, un pimpón de ideas.

Es un álbum que han escrito sin delimitarse demasiado y sin pensar en que serán juzgados. Eso más o menos dice la muy relajada Dejconectado (con Michelle Espinoza como cantante invitada), que empieza: “Me tiene sin cuidado / donde yo tenga que estar”.

“Creo que lo más difícil de este disco fue escoger las canciones —cuenta David—: primero fue escogerlas, luego darles orden; se parecen porque son de La Pham, pero hay muchos géneros en este álbum”.

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¿Qué tanto hay de Guayaquil en Verano de vereda? “Un montón”, dice Juan José. La lista ya estaba decidida, pero entonces surgieron otras letras que hablaban de la Perla. “En algún momento podrían salir”, promete. Adelanta que una se llama Guayaquil blues, y que podría ser también el retorno de Sauces 6, dedicada al barrio donde uno creció. “Siempre presente Guayaquil, porque es el único lugar donde he vivido; no conozco otro sitio tan profundamente”.

En esas canciones, el guayaquileño convive con el intenso calor y con la nostalgia. O con los Truenos (canción con Ricardo Pita). En la portada también hay un elemento muy común, la planta de acera, según hace notar David. “Hay vida, hay arte, y a veces estamos como la plantita, entre tanto cemento, entre vivir la realidad que vivimos, pero con muchísimas ganas de hacer arte al mismo tiempo”. (E)