Ana Torroja está por salir con la gira Se Ha Acabado El Show, que en junio estará en Perú, Colombia y Chile, continuará por España y cerrará en diciembre en México, país en el que reside desde hace una década.
¿Cuál es ese show que se acaba? “A veces hay que cerrar capítulos para abrir otros y creo que eso es lo que pasó, tanto con el disco (del mismo nombre) como con la gira”, dice en entrevista con este Diario.
“La he llamado así porque realmente es una pregunta que me hice cuando me planteé empezar ni siquiera un disco, escribir un par de canciones o tres, y me di cuenta de que no tenía motivación, de que no encontraba inspiración ni especial ilusión en hacerlo y pensé que se había acabado el show”, explica.
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Pero la duda le dio pie para escribir sobre eso en concreto. Tras un año de coescribir con otros autores, tuvo doce canciones. “No era mi intención”. Pero diez de ellas componen el álbum, que es un nuevo inicio.
Allí están Se ha acabado el show, La maleta, Problemas de conversación, A veces, Rosa del desierto, Modo avión. Y aunque dan una idea de despedida, se centran en la comunicación (y la falta de ella). Dificultades que dice que no tiene en este momento de su vida, pero que sabe que ocurren mucho.
“Creo que hay una falta de comunicación, no sé si tiene que ver con esto de las redes sociales y las pantallas. Creo que es importantísima la comunicación en cualquier relación, no solo de pareja”. Son temas todos que le preocupan y que quiere transmitir, que ha vivido, como Cuánto me falta, que tiene algo de historia personal.
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“¿Quién no ha estado en una relación que no ha cuidado o que ha exigido demasiado, y de pronto esa otra persona se va y te arrepientes de no haber hecho más”. Pero no solo piensa en esos finales, sino en las despedidas de las personas que no se han ido para siempre. “Y eso sí me pasa. Mis padres ya no viven. Entonces los recuerdos son los que los mantienen vivos. Todos tenemos nuestra banda sonora”.
Ana Torroja, una búsqueda de autenticidad
Ana debutó en los 80 y como solista en 1997, siempre con su nombre real. “Creo que tengo el nombre menos comercial del mundo. Pero precisamente eso es lo que me gustó. No quería ser un personaje, no quería llamarme de otra forma que no fuera yo. Nadie me lo discutió. Así se quedó”.
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Desde entonces ha publicado siete álbumes de estudio, y entre los dos últimos hubo cinco años. En esta etapa, dice, más que volar, está ‘aterrizada’. De Se ha acabado el show dice que es un disco catártico, terapéutico, del que ha sacado ideas que estaban “enquistadas”. “El hecho de tener un disco sin haberlo planeado fue magia pura y me devolvió la energía y la ilusión para seguir”.
Y ha combinado ese impulso con el talento de artistas jóvenes, como el colombiano Esteman y la española Samuraï. Explica que los artistas le gustan cuando son auténticos y diferentes. “Cuando ves que respetan mucho lo que hacen, no a la ligera, se toman su tiempo para hacerlo. Que sean reconocibles, que tengan personalidad”.
Entre las voces en español que tienen esas virtudes está Rosalía. “Desde hace ya un tiempo la considero, si no una de las mejores voces, la mejor. Su capacidad vocal es brutal”. Suma a la lista a Carla Morrison, Leo Rizzi y Amaia.
“O sea, yo, por ejemplo, no tengo una gran voz. Pero es personal y reconocible”.
Se confiesa admiradora de la banda mexicana de indie pop Latin Mafia. “Uf. Hablo de personalidad y buenas voces”. Y algo similar le pasa con los argentinos Ca7riel y Paco Amoroso, con quienes le sería interesante cantar. “Tú escuchas las primeras notas y dices ‘son ellos’. Eso es lo que me gusta. Que te ofrezcan algo diferente en la forma de comunicarse”.
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La música, compañera de vida
A los 66 años, Ana dice que la música es su compañera de vida, aunque no la única. “Tengo libros, viajes, amigos, familia, series y películas. Exposiciones, cuando me da tiempo de ir a verlas”. Pero las canciones tienen una ventaja, que uno puede llevarlas por donde va. “Todo lo que tenga que ver con la creatividad me gusta mucho, y viajar también”.
Así fue como llegó a México. “Me ha hecho sentir en casa. Desde que aterricé en este país en el año 84 o 85 me sentí en casa. Como si fuera de aquí. Y surgió la oportunidad de venir a trabajar a raíz del disco Conexión (2015). Sentí que me venía bien un cambio en ese momento y tomamos la decisión con la familia y aquí estamos, tenemos diez años y pico. Así estoy más cerca de vosotros”, comenta.
La gira no tiene fechas para Ecuador, pero no lo descarta. “Para dentro de un mes no, pero estamos trabajando en buscar fechas en Quito, en Guayaquil y otros lugares de Ecuador, para ir después del verano, después de la gira en España”. (E)




