God Save The Queen, la banda argentina tributo a Queen formada en 1998, toca en el Teatro Ágora del CCE de Quito este sábado 9 de mayo, recreando el Magic Tour, ese memorable concierto de la agrupación británica en el estadio de Wembley, en 1986.

“Siempre que podemos tratamos de visitar toda Latinoamérica”, cuenta el guitarrista Dani Marcos a este Diario. “Tocamos en cinco continentes distintos, hacemos giras por todo el mundo y disfrutamos especialmente visitar Latinoamérica, porque hay una cuestión de pertenencia”. Jura que su respuesta a cualquiera de estos países siempre va a ser que sí.

“Es que aquí el amor a Queen está al mismo nivel que en cualquier otro lugar”, añade. “Lo que pasa es que bueno, como dicen en todo el mundo, los latinoamericanos somos más candentes, más efusivos, y es real, nosotros lo podemos comprobar”. Y algo más que es notable, siendo un espectáculo completamente en inglés: “No se siente la barrera del idioma”.

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Pablo Padín es la voz y el personaje de Freddy Mercury en God Save The Queen. Foto: Cortesía

¿Qué sucede con un show de 40 años cuando se lo vuelve a poner sobre el escenario en 2026, cómo vuelve a cobrar vida? Marcos no lo piensa mucho para contestar. “Para sorpresa nuestra, se sostiene por la música, por la energía. Hay un intercambio energético entre el público y el artista que (...) es irremplazable”.

La tecnología está bien, considera, cuando ayuda a espectáculos como la gira de Soda Stereo que incorpora una versión virtual de Gustavo Ceratti. “De hecho, yo me voy el 4 de junio a verlo”. Pero el secreto, insiste, sigue estando en la conexión artista-público.

“Soy un ferviente creyente de que nada va a reemplazar la música en vivo”. Y más cuando se trata de Queen. “Freddy (Mercury) era una una figura que recorría el escenario de punta a punta, intercambiaba todo el tiempo con el público, Brian May lo mismo en la guitarra, eran una banda puesta sobre la gente, encima de la gente, fundiéndose con ellos”.

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El ‘humilde’ homenaje a Queen que lleva casi 30 años de vida

God Save The Queen insiste mucho en que su propósito nunca fue cantar como el original, simplemente, sino recrear toda la puesta en escena, que la gente pueda apreciar lo que era estar en un concierto de la banda británica. “Nosotros humildemente somos un homenaje y una recreación desde la admiración que tenemos por Queen”, alega Marcos.

Lo que pasa, continúa, es que con los años aprendieron a hacerlo cada vez mejor. “Hay un estudio, un amor, un trabajo en eso, y de alguna manera es como recrear una obra. Como cuando vas al teatro y miras una obra escrita por Shakespeare. Bueno, nosotros intentamos algo parecido; no es una competencia con nuevas bandas o con nuevos músicos, es encontrar un lugar, y nosotros somos una especie de actores músicos”.

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Así que es una recreación casi teatral e histórica del grupo de rock (que sigue activo), con ciertas libertades de movimiento. Marcos asegura que la gente no verá una coreografía memorizada. “Uno lo va incorporando porque va integrándose en el personaje; ningún show es igual al otro. Hay dinámica porque esa es la parte linda de la improvisación, de algo distinto, de uno como artista poner su parte".

Alguna vez un niño de 7 años que le pidió clases de guitarra a su mamá para tocar la música de Queen que sonaba en la radio, Marcos asume el rol de Brian May. “A mí me encantaba esa guitarra que parecía que cantaba”.

Se especializó en la música clásica, folclore argentino, tango, pop... y el tiempo lo llevó de vuelta a Queen cuando se integró al tributo a La Reina, en 2013.

Empezaron en teatros pequeños, viajando por el mundo, y han visto crecer el tamaño de los recintos y de la convocatoria. “En el 2018, cuando sale la película Bohemian Rhapsody: la historia de Freddie Mercury, vimos una actualización: empezaron a venir niños al show, con guitarras y carteles”. Entonces empezaron a ver a Queen como algo que trasciende en el tiempo.

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De esta música dice que es muy compleja de ejecutar y de cantar; el vestuario y la puesta en escena añaden dificultado. “Son muchos eslabones de una cadena que que de alguna manera hacen el resultado”.

En el futuro les gustaría tomar material de las primeras etapas, de los discos Queen y Queen II, que es “más clásica”. Mientras tanto, introducen una o dos de esas canciones “raras”, esperando que los más fanáticos las reconozcan.

Los boletos para God Save The Queen tienen costos de $ 35, $ 50 y $ 90, más iva, y están en TicketShow. (E)