Los Globos de Oro rompieron en la noche del domingo 11 con su tradicional tono político y firmaron una de las galas más sosegadas en décadas, marcada por la ausencia de potentes discursos y una puesta en escena deliberadamente discreta en uno de los contextos políticos más tensos de los últimos momentos.
La ausencia de referencias al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a otros asuntos controvertidos de la actualidad respondió a una combinación de factores, como el desgaste del discurso político por parte de la industria y la audiencia o el cambio de manos que ha sufrido la marca Globos de Oro.
Activismo de solapa y silencioso
Aunque no hubo esas famosas proclamas desde el atril, como el que empuñó Meryl Streep en 2017 en favor de los inmigrantes y en contra de la violencia política ejercida por Trump, la protesta se trasladó este año a la alfombra roja.
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Actores como Mark Ruffalo, Wanda Sykes o Jean Smart lucieron en sus trajes una chapa con los lemas como ‘Be Good’ (Sé bueno) o ‘ICE Out’ (fuera ICE) en protesta contra las políticas migratorias y los recientes hechos de violencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
“Esto es por Renee Nicole Good (la mujer asesinada a tiros por un agente del ICE en Mineápolis el pasado miércoles) y para toda esa gente que está aterrada y con miedo. Lo que está pasando no define a Estados Unidos de América”, explicó Ruffalo a USA Today.
Más allá de las proclamas silenciosas en el desfile previo a la gran gala, el tono general de la gala fue inusualmente moderado entre grandes ganadores como One Battle After Another (Una batalla tras otra) o Hamnet, cuyas propuestas contienen un fuerte peso político implícito.
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Quienes subieron al escenario apenas recurrieron a alusiones genéricas como “hacer lo correcto” o a referencias a “tiempos de oscuridad”, sin mencionar nombres ni situaciones concretas, en intervenciones poco definidas para pasar desapercibidos entre los titulares del día siguiente.
Mark Ruffalo, el más arrollador contra Trump
Precisamente Ruffalo, acérrimo defensor de las causas sociales más urgentes, fue la única nota discordante de la noche. El actor no solo se atrevió a denunciar ante los medios la intervención de Estados Unidos en Venezuela, sino que también arremetió duramente contra el mandatario republicano.
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“Estamos en medio de una guerra con Venezuela, a la que invadimos ilegalmente. Le dice al mundo que el derecho internacional no le importa. Lo único que le importa es su propia moral, pero ese tipo es un delincuente convicto, un violador convicto. Es un pedófilo, el peor ser humano”, dijo el actor, sin ningún tipo estupor.
Nikki Glaser y su “descafeinado” guión
La anfitriona de la noche, la comediante Nikki Glaser, presentó por segundo año consecutivo unos Globos de Oro que ya destacaron el año pasado por la ausencia de chascarrillos contra el Gobierno de Estados Unidos a pocos días de que Trump tomara el poder de la Casa Blanca. El nombre del mandatario estadounidense se mencionó una única vez en toda la gala, concretamente en el monólogo de apertura de Glaser, en el que se mofó de la redacción de los archivos de Jeffrey Epstein, así como de los recortes en los reportajes de la CBS sobre la deportación de migrantes.
“Hay tantas celebridades, y por celebridades me refiero a una lista con muchos recortes. Y el Globo de Oro a la Mejor Edición es para el Departamento de Justicia. (...) Y el premio a la ‘Mejor Edición’ es para CBS News. Sí, CBS News, el nuevo portal de Estados Unidos para ver noticias basura”, indicó la comediante.
Nikki Glaser is already going in during her Golden Globes opening monologue lol
— Spencer Althouse (@SpencerAlthouse) January 12, 2026
"And the award for Most Editing goes to...CBS News! Yes, CBS News: America's newest place to see B.S. news." pic.twitter.com/B5TckrLRTO
Una industria cansada y una audiencia descorazonada
Tras las elecciones de noviembre de 2024, parece haber un sentimiento de agotamiento tanto por parte de la industria como de la audiencia de los Globos de Oro desde la llegada al poder de Trump. “Tengo miedo”, llegó a susurrar Glaser, una broma que posiblemente resuma el nuevo ecosistema de Hollywood: claudicar los ataques frontales para evitar posibles represalias. La confianza en que las celebridades cambian el mundo desde un atril se ha desvanecido.
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Un estudio de The Hollywood Reporter/Morning Consult demostró en 2023 que el 47 % de la ciudadanía no cree que las voces de las estrellas sean efectivas para alterar la opinión pública.
Nuevo ecosistema mediático
Desde 2023, la producción de los Globos de Oro, antes en manos de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, corre a cargo de Dick Clark Productions, una corporación de beneficio público sin fines de lucro de California. Su llegada ha comportado una mentalidad más corporativa para la marca de la considerada la antesala de los Óscar, en un intento por mantener su reputación internacional con tal de mantener la estabilidad financiera de estos premios. (E)


























