Quince años después de haber sido declarado culpable por su participación en la muerte de Michael Jackson, el médico Conrad Murray reside en Trinidad y Tobago, donde ha retomado actividades vinculadas al ámbito de la salud, aunque con limitaciones para ejercer de manera formal.
En mayo de 2023, Murray inauguró el DCM Medical Institute en El Socorro, dentro del municipio de San Juan, un espacio concebido para la atención médica y la formación profesional. Este proyecto surgió tras varios años en los que intentó reincorporarse al ejercicio de la medicina en distintos países sin lograr estabilidad.
El médico fue declarado culpable en noviembre de 2011 por homicidio involuntario, en relación con la muerte del cantante, ocurrida el 25 de junio de 2009 en Los Ángeles. Jackson falleció a causa de una intoxicación aguda por propofol, un anestésico que le provocó un paro cardíaco y que, según las investigaciones, había sido administrado por Murray como parte de un tratamiento contra el insomnio.
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Durante el proceso judicial, la defensa sostuvo que el artista pudo haberse administrado una dosis adicional del fármaco sin supervisión. La fiscalía, en cambio, argumentó que el médico actuó con negligencia al suministrar el anestésico sin el equipo adecuado de monitoreo y al demorar la llamada a los servicios de emergencia. El jurado lo declaró culpable y fue condenado a cuatro años de prisión.
Murray cumplió cerca de dos años de su condena en un centro penitenciario de Los Ángeles y recuperó la libertad en 2013, beneficiado por un sistema de reducción de pena por tiempo cumplido. Tras su salida, expresó su intención de volver a ejercer, pero sus licencias médicas en California y Nevada fueron suspendidas, mientras que en Texas fueron revocadas.
A partir de entonces, realizó diversos intentos por recuperar su autorización profesional. En 2016, indicó que ofrecía consultas médicas sin remuneración en Florida dentro de los márgenes legales. Durante ese periodo, también residió en las cercanías de Fort Lauderdale antes de regresar a Trinidad y Tobago.
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En su país de origen, enfrentó nuevas dificultades para formalizar su actividad. En 2018, inició acciones legales contra el Consejo Médico local, al que señaló por rechazar el pago de sus cuotas de registro anual, requisito necesario para ejercer oficialmente. Antes de crear su instituto, trabajó en el ámbito privado en un hogar de cuidado en la ciudad de Chaguanas.
De acuerdo con declaraciones recogidas por la prensa del Caribe, Murray decidió avanzar con la creación de su propio centro tras no lograr integrarse plenamente en otras estructuras médicas. También señaló que las condiciones derivadas de la pandemia influyeron en el desarrollo del proyecto, especialmente en aspectos relacionados con la movilidad y el funcionamiento institucional. (E)




